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La depresión posparto


La
depresión posparto es un término utilizado para describir los cambios
en el estado de ánimo y los estados depresivos que ocurren en la madre
después del nacimiento.

La depresión posparto no es un problema nuevo, aparece descrito
desde los tiempos de Hipócrates; los cambios hormonales y químicos que
facilitan su aparición no se conocen por completo y su diagnóstico no
es sencillo debido a los cambios y síntomas normales que ocurren en una
mujer durante el período inmediato posterior al nacimiento.

Durante el embarazo se elevan continuamente los niveles de
estrógeno producidos por la placenta, y los niveles de los mismos y sus
modificaciones influyen sobre la afectividad de la mujer. Desde poco
antes del nacimiento, estos niveles disminuyen progresivamente e
inmediatamente después del nacimiento se presenta una disminución
severa de los mismos. Estos cambios, sumados a la tensión natural y al
desgaste físico por el nacimiento, facilitan la aparición de
alteraciones en la emotividad.

En general estas alteraciones en la emotividad se dividen en tres
categorías: Tristeza posparto, depresión posparto y psicosis posparto.
La definición y relación entre las tres entidades no está claramente
establecida.

Un leve cambio de ánimo orientado hacia sentimientos ambivalentes
de emoción y tristeza es muy común y se puede presentar en el 50 por
ciento de los casos. Este estado de ánimo es autolimitado y ocurre
durante las primeras dos semanas posparto.

En menos del tres por ciento de los casos se presentan cambios
severos de estado de ánimo con depresión severa que requiere manejo
especializado. Habitualmente se inicia durante las primeras seis
semanas después del nacimiento y los síntomas pueden perdurar hasta un
año posterior al mismo. Las mujeres con antecedentes de depresión fuera
del embarazo tienen una posibilidad de hasta 30 por ciento de que los
cambios químicos y la tensión relacionadas con el parto disparen un
episodio de depresión severa.

La psicosis posparto es un trastorno serio y muy raro que ocurre en
uno de cada mil nacimientos como una emergencia psiquiátrica durante
las primeras cuatro semanas posparto, habitualmente se encuentran
antecedentes de alteraciones depresivas o psiquiátricas previas.

¿Por qué si las alteraciones hormonales se presentan en todos
los casos, las alteraciones emotivas no se presentan en el 100 por
ciento de los nacimientos?

Recordemos que las alteraciones hormonales son sólo una parte del
factor causal, y que está demostrado que una madre en un entorno
favorable, positivo y de soporte por parte de sus seres más cercanos,
es muy poco propensa a presentar alteraciones de emotividad severos.
Por otro lado, frecuentemente las madres se sienten culpables de tener
sentimientos de tristeza frente al nacimiento de su hijo; debemos
explicarles que esos sentimientos son normales y brindarles el soporte
y el apoyo que necesitan.

El nacimiento de un nuevo ser humano es un evento tan maravilloso
para una madre que puede sobrepasar su capacidad de comprensión. El
hacer comprender a esa madre el maravilloso regalo del que es objeto
es, en nuestra experiencia, el mejor tratamiento para las alteraciones
emotivas después del parto.

Bibliografía

· ACOG. Enero 2002.

· Horowitz JA, Damonto E. Identification of symptoms of postpartum
depression: linking research to practice. J Perinatol 1996; 15:360-5.

· Whifen VE. Is postpartum depression a distinct diagnosis? Clin Psychol Rev 1992;12:485-508