El Adviento

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El Adviento

A. SIGNIFICADO DEL ADVIENTO.

1) Etimológicamente: se deriva del latín “adventus”; que significa “venida”.

2) Litúrgicamente: con este nombre se designa a las cuatro semanas inmediatamente anteriores a la fiesta de Navidad. Es un tiempo de salvación, paz y reconciliación. Tiempo celebrado por la Iglesia en un acto de eterno agradeciendo al Padre por habernos enviado a su único Hijo para liberarnos del pecado, ofrecemos el tesoro de su gracia y hacernos sus hijos. La Iglesia, con ocasión de este sagrado tiempo, nos instruye para que reconozcamos este grande beneficio con ánimo alegre y lo recibamos con fruto abundante.

B. HISTORIA DEL ADVIENTO.

La primera celebración del adviento se tuvo en Francia y España hacia finales del siglo IV: Se buscaba preparar a los fieles para la Navidad, de la misma forma que la Cuaresma preparaba para la Pascua. Poco a poco el adviento se extendió al resto de la Iglesia, y fue el papa San Gregorio Magno quien por el año 604 organizó los textos litúrgicos propios de este tiempo.

Es así como la Iglesia entera fue invitada a prepararse espiritualmente a la celebración de la primera venida del Señor, y muy pronto se añadirá también la preparación a su segunda y última venida en gloria y majestad.

C. CARÁCTER DEL ADVIENTO.

1) El adviento es un recuerdo memorial del pasado: la venida en carne del Hijo de Dios.

2) Anticipo de la gloria futura: esperamos su venida en gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

3) Realización presente de los dones inagotables que el Señor nos ofrece aquí y ahora.

D. GUIAS DEL ADVIENTO.

Los textos bíblicos de la liturgia de este tiempo nos muestran personajes muy concretos que podríamos llamar “guías de adviento”, pues sus mensajes y sus vidas son una excelente ayuda para vivir la espera de Aquél que viene. Ellos son:

1) ISAIAS: es el “profeta del adviento”. Todo su mensaje se funda en el Mesías como figura principal en la obra de la salvación. Este Mesías deberá nacer de una Virgen y será Dios y hombre. Sufrirá indecibles dolores para redimir a los hombres, pe resucitará de la muerte. Isaías presenta además el esplendor del Reino mesiánico y los dones que llegarán con El: salvación a los pobres, consuelo a los afligidos y esperanza a todos aquéllos que ponen su confianza en El.

2) JUAN BAUTISTA: es aquél que prepara al pueblo a encontrarse con el Mesías que viene. Su predicación en el desierto y el bautismo de agua para el perdón de los pecados son signos de que la liberación está cercana. Con la fuerza de su palabra, Juan reanima nuestra esperanza, abre nuestros corazones a Jesús y nos llama a la conversión.

3) SANTA MARIA: siendo la Madre del Señor quien lo esperó y llevó en su seno con inefable amor, María es el modelo más sublime y la guía más segura para acoger al Masías: obediente a la Palabra de Dios, ejemplo admirable de fe y Virgen Purísima.

E. VIRTUDES DEL ADVIENTO.

Las oraciones en las misas de adviento, expresan en forma concreta cuáles deben ser las virtudes del cristiano para esperar al Juez divino que ya viene:

1) Vigilancia: “que cuando venga nos encuentre velando en oración”

2) Fe: “concede a cuantos creemos en tu encarnación, particular algún día de tu vida inmortal”.

3) Esperanza: “hemos puesto nuestra confianza en tu misericordia”.

4) Alegría: “llena de alegría nuestros corazones”.

5) Plegaria: “velando en oración y cantando su alabanza”.

6) Conversión: “preparad los caminos, enderezad los senderos”.