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Feminismo: ¿cuál es el precio por la justicia?

Los pasados 10 a 12 de Junio se llevó a cabo en la Cd. de  México la IX Conferencia Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe. Esta reunión convocada por la CEPAL, (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), de las Naciones Unidas, tiene el propósito de revisar los avances en la implementación  de la Conferencia sobre la Mujer, de Beijing (hace casi diez años).

Posiblemente usted recuerda esa conferencia. Junto con aspectos que son de justicia, en cuanto al respeto e igualdad de derechos para la Mujer, se trató de hacer creer que una condición para la igualdad de derechos es la liberalización del aborto y la promoción de los medios artificiales de anticoncepción, todo ello bajo el curioso y vago nombre de Derechos Reproductivos. Tras una larga lucha, donde el Vaticano, un grupo de países latinoamericanos y los países árabes tomaron la bandera del respeto a la persona humana desde su concepción, se llegó a una serie de acuerdos que no eran obligatorios para los países. Por más que se trató de que el Gobierno de México explicara a qué nos habíamos comprometido, su respuesta siempre fue vaga.

Hoy la historia se repite, con variantes. Esta conferencia se centra en la pobreza y la mujer, con datos estadísticos muy interesantes, pero vuelve al mismo concepto de Derechos Reproductivos (curiosamente, nadie habla de obligaciones reproductivas). Desde el principio se planteó  en los medios que la batalla era entre feministas y católicas. Curiosa percepción, porque hay feministas católicas, que no aprueban la liberación del aborto, y entre los que desaprueban el aborto hay protestantes, judías, musulmanas e incluso no creyentes. Pero, en fin, una vez más los medios no brillan por su objetividad.

Se dio preferencia en la admisión a las ONG’s (Organizaciones no gubernamentales) feministas y se restringió la entrada así como el uso de la palabra a las ONG’s y a participantes oficiales con otras orientaciones, para que siempre parecieran  minoría. ¡Qué vergüenza que un gobierno democrático y los organismos internacionales hagan cosas así!

Los resultados de la Conferencia fueron mezclados. Por el lado bueno, no se hizo obligatorio a los países la aplicación el documento. El representante del Gobierno de EE.UU. dijo que no darán fondos para el aborto ni para condones. Esto, por supuesto, mientras Bush esté en el poder. Por otro lado el documento final, bueno en aspectos económicos, conserva el concepto de Derechos Reproductivos. O sea, que se pide a los Gobiernos que faciliten el aborto y prosigan las campañas antinatales. No se incorpora el Enfoque de Familia en lo económico, algo necesario y urgente, diría yo.

Esto nos lleva al meollo de estos temas. Sí, hay y ha habido por siglos una situación injusta en el modo como las sociedades tratan a la Mujer. Ya es tiempo de que esas injusticias se corrijan. Pero una injusticia no se corrige con otra. Por ejemplo, ¿es necesario para que haya justicia para la Mujer el que se facilite y haga legal una injusticia muy grande, la del asesinato de niños por nacer? La grave situación de violencia contra la Mujer, ¿mejorará con la violencia que implica matar a un ser humano en el seno de su madre? La experiencia nos dice que al mal se le vence con el bien, no con otros males. Sí, como católicos debemos estar por la justicia hacia la Mujer, justicia plena, en todos los campos. Pero no aceptamos que se necesiten hacer  males tan graves para lograrlo.