El verdadero hombre del reino


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El verdadero hombre del Reino ha de ser
contemplativo y conquistador: ha de saber tener su mirada y su corazón
en Dios, en Cristo, en el Evangelio, y al mismo tiempo luchar las
batallas de cada día en el seno de su propia familia, en la
universidad, en la calle, entre sus compañeros, buscando siempre ser un
pionero incansable del Reino.