Una elección de parte de Cristo


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Ojalá
que te des perfectamente cuenta de lo que significa haberte incorporado
al Movimiento: ante todo, una elección por parte de Cristo. No han sido
las circunstancias las que te han traído a este momento de tu vida; ha
sido la mano amorosa de Cristo quien te ha guiado, porque te amaba y
porque quería tener la necesidad de tu ayuda. Cristo, además, te ha
elegido para realizar una misión, la de extender su Reino entre los
hombres: misión de salvación de las almas; misión de transformación de
la sociedad; misión de crear en tu ambiente un mundo más humano, más
respirable, gracias al oxígeno del Evangelio hecho vida. Como ves, te
llama a una misión estupenda, misión que te ofrece la oportunidad de
dar un sentido único, maravilloso a tu vida; de aprovechar tu
existencia y de llenar tus manos de obras buenas para el día en que el
Señor te llame. Y para esta misión, Cristo te quiere entregada,
ilusionada, generosa, dinámica. A Cristo no le gustan las cobardías,
las mediocridades, la tibieza. Sólo podrás realizar la misión que
tienes entre manos si le das a ella lo mejor de ti misma dentro de tu
capacidad real y actual de entrega. A Cristo le faltan corazones para
amar al mundo, y uno de esos corazones tienes que ser tú.