Tengo una duda sobre mi director espiritual

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Tengo una duda sobre mi director espiritual

Sara pregunta:

P. Ricardo,

Desde hace unos meses tengo un director espiritual que me escucha y ayuda en mi camino de seguimiento de Cristo. Sin embargo, también tengo un confesor que es muy santo, bondadoso y exigente. Y tengo una duda respecto a mi director espiritual... La verdad es que es un gran sacerdote, pero me resulta más fácil abrirme con mi confesor y siento que me puede acompañar mejor en mi discernimiento de la voluntad de Dios para mí. Yo se lo he dicho y él me ha respondido que yo puedo elegir al director espiritual que yo desee y que pida luz al Espíritu Santo, pero realmente me da pena el decirle que me atenderá otra persona (mi confesor).

Querida Sara,

Gracias por tu confianza para abrir esta inquietud que tú tienes. En primer lugar, hay que reconocer que tanto el director espiritual como el confesor son simples instrumentos de Dios para acompañarte en tu camino hacia el cielo, para hacerte experimentar su misericordia y para fortalecerte en tu seguimiento de Cristo. En cuanto instrumentos, realmente son secundarios, pues el protagonista es el Espíritu Santo. Naturalmente, a mayor santidad del instrumento, probablemente habrá mayores gracias para la persona dirigida.

Tengo también que decirte que tu director espiritual parece ser un gran hombre de Dios, pues él mismo te ha dejado en libertad para que tú elijas al director de tu alma según lo que Dios te vaya inspirando. Ésta es una muy buena señal de la calidad de director que tienes.

Ahora bien, también es verdad lo que dice el refrán popular que «dos cocineros --sin importar su habilidad o pericia-- suelen echar a perder la sopa». Por ello, muchos maestros de la vida espiritual recomiendan que el director o padre espiritual y el confesor sean la misma persona, aun respetando la libertad del dirigido de acudir a la confesión con cualquier sacerdote debidamente autorizado por su obispo para confesar. Así pues, podría parecer una buena recomendación el poder «unificar» tu vida espiritual con la guía de un solo sacerdote que te conozca mejor y vaya ayudándote a hacer la voluntad de Dios.

Sin embargo, también tienes que cuidar que este «cambio» de director espiritual esté motivado sólo por el deseo de aprovechar más, de crecer en santidad, de seguir más y mejor a Cristo. Podría a veces infiltrarse en nuestras almas el querer cambiar de director porque el que tengo actualmente me exige, me habla claramente de lo que tengo que superar, etc. y quisiera ir con un ritmo de vida cristiana mas «light». Parece que éste no es tu caso, por lo que te animaría, como te han recomendado, a pedir luz al Espíritu Santo. Un criterio muy bueno para para discernir es preguntarte: ¿quién me ayudará más a ser la santa que Dios quiere que yo sea?

Si ves que Dios efectivamente te está invitando a cambiar de director, no tengas ninguna pena o vergüenza por decirle que quieres cambiar. Agradecéle a este buen sacerdote todo lo que te ha ayudado este tiempo. Él sabe que es un simple instrumento y, como seguramente te aprecia mucho en Cristo, se alegrará de que seas dócil a lo que Dios te está pidiendo.