Suecia: el bluff de las uniones homosexuales

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El número de uniones de personas del mismo sexo en Suecia prueba que el movimiento homosexual es un bluff.

El día 1 de Mayo de 2009, por presión del lobby homosexual, entró en vigor en Suecia una ley que autoriza la unión entre personas del mismo sexo. La ley fue aprobada por el Parlamento con 261 votos a favor y 22 en contra.

Además, también por presión del lobby homosexual, este pseudo-casamiento comenzó a ser celebrado desde noviembre de 2009, en los templos de la Iglesia Evangélica Luterana de Suecia.

¿Qué ocurrió después de un año de aplicación de la ley?

Un fracaso, cuidadosamente ocultado por los medios de comunicación y por el lobby homosexual: ¡sólo 48 uniones! Para 2010 están previstas 44 más. Para medir bien el fracaso, cada año se celebran 20.000 matrimonios tradicionales en Suecia.

“Esperábamos una multitud, pero que sean tan pocos nos sorprendió“, dijo Hakan Sjunnesson, portavoz de la Iglesia Luterana de Lulea”.

Más de la mitad de estas uniones se dieron en Estocolmo, la capital. “En las ciudades pequeñas, se torna difícil para los homosexuales presentarse” declara Nelson Haraldson, representante de un movimiento homosexual. Y explica: “Cuando ocurre una unión entre homosexuales [en ciudades pequeñas] el pueblo viene a observar y no quiere absolutamente que su ciudad se torne conocida como una ciudad de homosexuales“. Las declaraciones fueron publicadas por el periódico alemán “Frankfurter Rundschau“, el 1de agosto 2010.

Las reacciones del pueblo sueco y el número ridículamente bajo las uniones homosexuales muestran lo exageradas que son las informaciones de los medios de comunicación sobre el movimiento homosexual.

Aprobada la ley en Suecia, aparece la realidad. Los homosexuales son una minoría insignificante. Su fuerza proviene del escandaloso apoyo que reciben de los medios de comunicación, de la televisión con sus novelas, de los políticos izquierdistas comprometidos ideológicamente con la agenda del lobby homosexual y del abundante dinero público.

Un fenómeno semejante ocurre en Brasil. La Folha de Sao Paulo, mencionando sólo las fuentes de los organizadores, afirmó que hubo 3,4 millones de participantes en la parada homosexual en 2008. En 2009, la Red Globo de Tv transmitió la parada en directo y por cadena nacional en su programa “Fantástico”[uno de los más vistos]. Aún en 2009, contó con la presencia de la ex-alcaldesa Marta Suplicy, del actual alcalde Gilberto Kassab y de sindicalistas de la CTB, de la CUT, de Fuerza Sindical y de la UGT. Numerosas noticias informan de la ayuda financiera y logística de los gobiernos federal y estatal, de las municipalidades y empresas públicas.

Si este apoyo, la minoría homosexual jamás conseguiría llamar la atención de la opinión pública. El movimiento homosexual es un bluff.