Siempre te he querido y te quiero


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Siempre te he querido y te quiero

Siempre te he querido y te quiero por tus bellos paisajes, y por tus buenas gentes. Siempre he admirado tu fe y apreciado tus buenas virtudes. Hoy te quiero lo mismo que ayer, pero siento en mi un gran dolor. ¿A dónde vas México? ¿Qué te está sucediendo? ¿Qué están haciendo de ti?

Veo que tu fe se va quebrantando, se va doblando. Muchos de tus hombres ya no creen en el futuro, no esperan. Yo sé, que el pueblo que pierde la esperanza se muere .

Observo que tus grandes virtudes se van esfumando, las van robando. Tu juventud, esa sangre nueva de tu raza, la veo debilitarse cada vez más por esas epidemias de odio, alcohol, droga y libertinaje. Están esclavizando, convirtiendo en viejos prematuros a tus jóvenes y tus niños .

El respeto de antaño, la fidelidad a la palabra dada, que no necesitaba de una firma para cumplir lo prometido, ¿dónde se fueron?

A tus familias alegres, fecundas, unidas... ¿qué les está pasando? ¿Es que hay un espíritu maligno empeñado en romperlas, destruirlas, aplastarlas? Ya no es noticia el divorcio de tantos como hay, no es noticia la infidelidad porque ya se convirtió en mal de muchos.

En medio de tus luchas y problemas te agarrabas de Dios y de la Virgen de Guadalupe y ellos te daban fuerza y consuelo para seguir adelante a pesar de todo.

Hoy, ¿cuántos mexicanos siguen creyendo en el verdadero Dios y en su Madre del cielo? Tienes que saber que el que logre arrancarte la fe en ese Dios y en su Madre, logrará matarte .

Por otra parte, te vas llenando de rencores frente a la vida, frente a tu propio resurgimiento. Sin fe, sin esperanza, sin el pan de cada día. ¿qué va a ser de ti?

Cuando todos o casi todos los soportes humanos caen y fallan, hay una persona que sigue de pie, que no se devalúa, un amigo fiel en el que puede confiar, uno que nunca nos abandona a pesar de todo, y ese es Dios. Dios es amigo tuyo.

México, a Él debes recurrir en esta hora difícil, a pedirle el pan de cada día, a pedirle la fe que ilumine tu futuro, a suplicarle que te vuelva a regalar aquellos valores humanos, morales y espirituales que han hecho de ti un gran pueblo .

¡Reza, México!, a quien sí sabe y quiere escucharte .

El tesoro más rico de México es una tilma muy pobre en la que la Madre de Dios estampó su hermosísima imagen, para decirnos a cada uno: "¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?"

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