¿Sexo? Ni en la ecografía ni en el pasaporte

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El uso de los ecógrafos como instrumentos de muerte se va extendiendo. Muchas parejas esperan saber el sexo de la criatura para emitir sentencia. La opción es siempre la misma: si es niña se elimina y se vuelve a probar. ¿Reacciones de las feministas? Esperad sentados, que para eso ni están ni se les espera.

Ya no es sólo un fenómeno en China o la India. El asunto llega a Europa. La socialista suiza Doris Stump ha presentado una propuesta de resolución en el Consejo de Europa. Está preocupada por el desequilibrio entre nacimientos de niños y niñas, fundamentalmente en Albania, Armenia, Azerbaiyán y Georgia. Unas alarmantes proporciones, similares a la de chinos e indios.

El Comité de Igualdad de Oportunidades no sólo ha instado a los cuatro países a investigar y determinar las causas. También pedirá a los estados miembros del Consejo (47 países) que desarrollen protocolos para que el personal sanitario «no revele» el sexo del bebé con la finalidad de evitar los abortos selectivos por razones de sexo. Llegados a este punto uno se pregunta por qué por razones con el sexo se evita y en otros casos no. Debe ser que la eugenesia está bien vista a no ser que sea por motivos sexuales.

Varias asociaciones de médicos ya están preguntando cómo ocultarán la visión de la ecografía, probablemente los parlamentarios piensen que los padres son tontos. O si los padres no tienen derecho a saber de qué color pintar el cuarto. La solución no está en evitar la información, está en que no se pueda eliminar a un ser humano, sea el motivo que sea. La resolución será votada en la primera semana de octubre.

No se ocultará el sexo sólo a los padres, también a los funcionarios de aduanas y agentes del orden. El Reino Unido se prepara para eliminar la declaración de sexo en los pasaportes. Se podrá poner hombre, mujer o ‘X’. Creo que es casi peor la solución, pero es que este tipo de tonterías lleva su penitencia. En cualquier caso son los preparativos para cambiar la definición de matrimonio por la vía del ‘derecho administrativo’ en Inglaterra y Escocia.