¿Se ha ido Dios de África?

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El anunciado viaje de Benedicto XVI a Benin se realizará los próximos días 18 a 20 de noviembre. La  tierra del vudú donde florece el cristianismo, con una ciudad llamada la “Venecia africana”, limita con Togo y Burkina Faso, Nigeria y Níger. Antigua colonia francesa, alcanzó la independencia en 1960. En 1975  adoptó el nombre actual de República de Benín por la Bahía del mismo nombre.
Benedicto XVI viaja  con motivo de la firma y la publicación de la exhortación apostólica post-sinodal de la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, asamblea que tuvo lugar en Roma, del 3 al 25 de octubre de 2009.
Interrogado en Roma el diácono Javier  Mahougnon  Gbenou, nacido en Benin, sobre el viaje del Papa a su País, nos asegura: ¡Va a dar muchos frutos, como todos sus viajes anteriores! Siguen las preguntas:
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Pregunta: ¿Tiene la fe cristiana muchas dificultades para enraizarse en la cultura africana a causa de las religiones ancestrales? Pienso que no. Hay muchos católicos en África que viven su fe al 100%, y a veces de manera heroica. En mi familia, por ejemplo, nos hicimos católicos gracias a mi abuelo. Él era polígamo; al convertirse al catolicismo, despidió a las otras mujeres y se quedó con mi abuela. También se convirtió su hermano menor. Mi padre no pudo conocerle porque falleció antes de que él naciera, pero cuando nació lo bautizaron y actualmente todo nuestro pueblo es católico.
Pregunta: Pero ¿sigue habiendo católicos que continúan con algunas prácticas de las religiones tradicionales? Sí, es verdad, mi padre y mi madre, por ejemplo, aunque bautizados católicos, seguían participando en algunos ritos tradicionales cuando nos trasladamos a Costa de Marfil. Me contó mi padre que un día del año 89, yo le pregunté: “Papá, ¿por qué vamos al Tron-alafia [lugar de prácticas vudú] si somos católicos?” Más tarde, recordé que en ese año yo me estaba preparando para mi primera comunión y había salido este tema en una de nuestras clases. Mi padre no tenía respuesta y esto le llevó a pensar. Un año después, gracias a Dios, él y mi madre se casaron por la Iglesia católica y nunca más volvimos al Tron-alafia. Así que yo pienso que es una cuestión de formación, paciencia y gracia de Dios.
Pregunta: ¿En verdad “se ha ido Dios de África”? A mí me parece que, en realidad, el verdadero responsable de las peores calamidades humanas es el hombre mismo y la maldad que hiere su corazón, el pecado. Por eso, cualquier solución de desarrollo del hombre debería empezar por curar el corazón humano. Benedicto XVI dijo que “la caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”. Y eso en África se entiende como en ningún otro sitio. La solución de los problemas de África no puede consistir en medidas contra la dignidad humana; por ejemplo, la promoción del aborto, como propone el Protocolo de Maputo. La solución pasa por la educación, por el regreso de los “cerebros”, por el trabajo, la reconciliación... Es lo que nuestros hermanos africanos enfermos de sida, de paludismo, de tuberculosis o que sufren la pobreza o la guerra esperan de nosotros.
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Pregunta: ¿Y qué podrían aportar las distintas tradiciones y culturas africanas? Las culturas y tradiciones africanas fomentan muchas virtudes, y las virtudes nos ayudan a todos a ser un poco mejores. Hay unas palabras de Nelson Mandela que siempre me han impresionado. Escribió una carta a Winnie Mandela desde la cárcel, el 1 de febrero de 1975, en la que decía: «La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición a ayudar al prójimo (cualidades muy al alcance de todo ser) son la base de la vida espiritual de una persona».
Es decir, no podemos ser todos ricos, famosos tampoco, pero virtuosos sí. Por eso, si hay hombres virtuosos, habrá una sociedad virtuosa. Y, unido a la gracia de Dios, esto nos hace santos.
Pregunta: ¿Algún recuerdo personal de Benedicto XVI? Sí, un recuerdo imborrable: pude saludarlo en Roma en abril de 2009. Fue durante una audiencia concedida a los estudiantes que participamos en el Forum Internacional UNIV. Fue justo después del viaje del Papa a Camerún y a Angola. Y los estudiantes africanos queríamos entregarle una carta de agradecimiento. Comprobé que este Papa nos quiere mucho a los africanos.
Pregunta: ¿Cuál ha sido tu experiencia en el Opus Dei? Vengo de una familia pobre. Mi padre es mecánico y mi madre ama de casa, y somos nueve hermanos. Para mí, la vocación al Opus Dei, primero, mi próximo ministerio diaconal y, más adelante [en mayo 2012], el sacerdocio significa ser capaz de decir: «Yo quiero amar a Dios y hacer de mi vida un servicio a los demás.»