Razonitis

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Si crees sinceramente que todos están equivocados (menos tú, ¡claro!),

o si crees que acabas de descubrir, por fin, tú solo, y nadie más,

después de tantos siglos, la “verdadera verdad”,

y sientes desprecio hacia el resto de los mortales

que viven –dices– enajenados...

 

O si pretendes que absolutamente todo pase el exigente examen de tu cerebro,

o si le prohíbes la existencia a todo lo que no entiendes,

o si desprecias lo que desconoces,

o si te sorprendes cuando a alguien se le ocurre dudar

de que tú siempre tienes la razón...

...entonces...  ...es muy posible, que padezcas de razonitis.

 

Razonitis es una inflamación de la razón.

Un uso abusivo de la razón.

Un forzar de más una facultad.

Un creerte la razón universal encarnada.

 

¿Tiene solución?

 

Sí, pero suena fuerte a un oído postmoderno.

 

Se puede empezar por observar y constatar que

ignoramos más de lo que sabemos,

que cometemos errores cada día,

que tenemos debilidades y puntos flacos,

que podemos pero no queremos,

que queremos pero no podemos,

que errar es humano.

 

Y reconocerlo, todavía más, lo contrario de la razonitis.

 

Es decir, la humilde humildad.

 

Y andarse en humildad, lo decía una gran santa, es andarse en verdad.