¿Qué pasa con las personas que tienen una discapacidad y quieren entrar a la vida religiosa?

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¿Qué pasa con las personas que tienen una discapacidad y quieren entrar a la vida religiosa?

Maribel pregunta:

¡Hola P. Ricardo!

Me he estado preguntando si una persona que tiene alguna discapacidad física puede ser religiosa. Si no, ¿qué pasa con esa inquietud que a veces se siente de una mayor entrega al Señor?

Muy querida Maribel,

Gracias por tu pregunta. Sin duda que Cristo muestra un amor muy especial por todas los pobres, los enfermos y todas las personas que sufren y por ello, una persona que está en estas circunstancias está ya, unida a nuestro Señor, haciendo un gran apostolado y elevando un canto de amor a Jesucristo, por tanta gente que no lo conoce o no lo ama.

Respecto a la posibilidad de que una persona con discapacidad pueda formar parte de una comunidad religiosa, tengo que decirte que cada familia religiosa tiene diversas requerimientos. Lo importante es que esta discapacidad no constituya un obstáculo o dificultad insuperable para poder llevar adelante la vida propia de la congregación, orden o instituto. No se trata de una especie de discriminación, sino más bien de un acto de caridad para con estas personas, pues puede ser muy frustrante para ellas el no poder realizar aquello a lo que se han comprometido al emitir los votos.

Aquí el secreto está en tener presente que Dios no se contradice nunca. Si llama realmente a una persona a una misión, le dará todos los dones y cualidades para poder realizarla. Si, por algún motivo, se constata que no tiene las cualidades para ella, se puede afirmar con seguridad moral que no hay una verdadera vocación, aún y cuando la vida religiosa pueda resultar muy atractiva. Perdón por el ejemplo, pero a una chica puede atraerle mucho un joven, pero eso no garantiza que efectivamente están hechos el uno para el otro.

Pero para estar segura, te recomiendo que, si Dios ha querido bendecirte con la cruz de alguna discapacidad y tienes la inquietud de ser religiosa, investigues en la congregación concreta que pudiera admitirte. Si, por algún motivo, no encontraras una, puedes también recurrir a tu obispo y consagrarte como virgen consagrada, o incluso, simplemente ser una gran apóstol en tu parroquia y con el testimonio de tu vida.

Espero que esto te ayude y te de paz interior. Cuenta con mis oraciones y te pido las tuyas.