¿Qué es la castidad?

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

¿Qué es la castidad?

Luis Patricio pregunta:

Padre, soy un joven de 17 años que estudio en un colegio católico. Estuve en una ceremonia en la que unos hermanos que trabajan en mi escuela hicieron sus votos de pobreza, castidad y obediencia para toda la vida. Lo de la obediencia y la pobreza lo tengo más o menos claro. Pero, ¿la castidad? ¿No es algo que tenemos que vivir todos (a mí me cuesta, pero lucho, me siento mal cuando caigo, pero siempre me levanto)? ¿Me puede aclarar qué es la castidad?

Muy querido Luis Patricio,

Tienes toda la razón al decir que la castidad es una virtud que tenemos que vivir todos y no sólo las personas consagradas a Dios. Lo que estos religiosos han hecho es comprometerse ante Dios y ante la Iglesia el vivir la virtud de la castidad conmo religiosos, es decir, renunciando por amor a Dios a formar una propia familia y a entregar su corazón al Señor y a todos los hermanos y buscando amar a Dios sobre todas las cosas con un amor exclusivo y fiel. Es la castidad consagrada.

La castidad, como nos recuerda el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica en el n. 488 es la positiva integración de la sexualidad en la persona. Es decir, la vivencia de nuestro ser varones o mujeres según el plan de Dios y de modo verdaderamente humano. Es decir, es la virtud que nos ayuda a amar a nuestros semejantes desde nuestra condición de hombres o mujeres, y relacionarnos con ellos con nuestro corazón, con nuestra mente y nuestra corporeidad.

La virtud de la castidad supone la adquisición del dominio de sí mismo, como expresión de libertad humana destinada al don de uno mismo a los demás. Tú hablas de tus luchas, y precisamente de esto se trata: de aprender a que no sean tus instintos los que tengan la última palabra, sino de humanizarlos plenamente haciendo que sigan la inteligencia y la voluntad libre. Para alcanzar la vivencia de la castidad es necesaria una integral y permanente educación, que se realiza en etapas graduales de crecimiento, según vamos madurando.

Como bien anotas, todos todos, siguiendo a Cristo modelo de castidad, están llamados a llevar una vida casta según el propio estado de vida: unos viviendo en la virginidad o en el celibato consagrado, modo eminente de dedicarse más fácilmente a Dios, con corazón indiviso; otros, si están casados, viviendo la castidad conyugal; los no casados, practicando la castidad en la continencia.

Son pecados gravemente contrarios a la castidad, cada uno según la naturaleza del propio objeto: el adulterio, la masturbación, la fornicación, la pornografía, la prostitución, el estupro o violación de una persona y los actos homosexuales. Estos pecados son expresión del vicio de la lujuria. Si se cometen con menores, estos actos son un atentado aún más grave contra su integridad física y moral.

Son numerosos los medios de que disponemos para vivir la castidad: la gracia de Dios, la ayuda de los sacramentos, la oración, el conocimiento de uno mismo, la práctica de una ascesis adaptada a las diversas situaciones y el ejercicio de las virtudes morales, en particular de la virtud de la templanza, que busca que la razón sea la guía de las pasiones. También el sacrificio y la abnegación en cosas buenas y lícitas, pero a veces superfluas, puede ser de gran ayuda.

Pero recuerda, la castidad no es cuestión de no hacer ciertas cosas malas. Es sobre todo cuestión de amar, de querer entregarte con corazón indiviso a otra persona, para siempre, cuando llegue el momento, y no irte entregando "en pedazos", que sólo te daña a ti y a los demás, o a buscarte sólo a ti mismo de manera egoísta.

Que María, la Virgen Purísima, te ayude a amar esta virtud de la castidad y, sobre todo, te de la valentía para amar a Dios sobre todas las cosas.