¿Puedo ser sacerdote aunque sea el único hijo varón?

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¿Puedo ser sacerdote aunque sea el único hijo varón?

Evaristo pregunta:

Soy hijo único y en el seminario me informaron que siendo así no podían dejarme ingresar. Mi único deseo es ser sacerdote, además, mi madre me apoya. ¿Qué puedo hacer?

Querido Evaristo,

Seguramente en el seminario habrán considerado la situación particular de tu familia y por eso te habrán disuadido de empezar el camino para la formación sacerdotal. Sin embargo, el hecho de ser hijo único no constituye, en absoluto, un obstáculo para que seas sacerdote. De hecho, conozco varios padres de familia que, con una generosidad inmensa, han entregado a su único hijo al Señor, y otro que también han permitido que no uno, sino todos sus hijos siguieran a Cristo que les llamaba. Por lo demás, el mismo Cristo era hijo único y dejó a su Madre santísima, que era viuda, para cumplir la voluntad del Padre.

Te invito a que hagas mucha oración en este período de discernimiento y que hables de esto con tu párroco o bien con el encargado de vocaciones de tu diócesis o de una congregación religiosa que conozcas y te interese. Para que ellos te ayuden a discernir si realmente Dios te llama a ser sacerdote.

Puede ser que, si tus padres real y objetivamente no tienen ningún medio de sustento excepto tu trabajo, o que ambos estén enfermos y requieran de cuidados que sólo tú puedes proporcionar porque no hay ningún otro familiar que pueda hacerlo, que efectivamente el Señor te quiera pedir que, por lo pronto, esperes, pero sin dejar morir esa inquietud y más bien buscando el modo de que alguien cuide de tus padres mientras te preparas al sacerdocio.

Sin embargo, si lo que sucede es que tus padres se oponen a tu vocación porque no tendrán nietos o por un cariño mal entendido, conviene que hables con ellos, que pidas mucho a la Virgen María para que les conceda entender el gran regalo que es una vocación sacerdotal y que, finalmente, veas con un sacerdote amigo tuyo el mejor modo de exponerles tu decisión de seguir a Cristo para que la acepten de buen grado aunque naturalmente su corazón de padres sufran.

Cuenta con mis oraciones.