¿Puedo entrar al seminario con 45 años?

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¿Puedo entrar al seminario con 45 años?

José Guadalupe pregunta:

Reverendo Padre,

Soy un hombre de 45 años, con gran éxito profesional, pero me siento muy vacío. Lo tengo todo, pero siento que Dios quiere que me dedique sólo a Él y estoy considerando entrar a un seminario. Pero realmente no estoy seguro si podría. Estuve casado, pero mi mujer murió hace muchos años y no pudimos tener hijos. ¿Es demasiado tarde para entrar al seminario?

Estimado José Guadalupe,

Gracias por su amable pregunta. Comprenderá que una vocación es algo que se debe discernir en persona y que aquí sólo puedo darle orientaciones generales. Por ello, además de la respuesta, le recomiendo que vaya a hablar con el obispo de su diócesis, le exponga sus inquietues y que él le oriente sobre el mejor camino a seguir.

Ahora bien, respecto a su pregunta, Dios puede llamar cuando Él quiera. A algunos los llama cuando son niños o adolescentes, otros siendo jóvenes y a otros con un buen trecho de vida a sus espaldas.

El seminario busca ayudar al futuro sacerdote a prepararse para su ministerio. Presupone que hay una cierta flexibilidad para adaptarse al estilo de vida sacerdotal y es esto lo que en algunos casos desaconsejaría que una persona "ya hecha" dé el paso al sacerdocio: sería embarcarla en una misión que no podrá cumplir del todo.

Por ello, le recomiendo que se pregunte con honestidad si hay algo en su modo de ser y comportarse que esté en contradicción con el estilo de vida sacerdotal y que Ud. vea con sinceridad que será muy difícil de cambiar o darle cauce: pobreza (que incluye poner su tiempo a disposición de los demás y no sólo la austeridad material), vida célibe, obediencia al obispo, caridad y disponibilidad para servir al prójimo, visión sobrenatural, etc. Si Ud., delante de Dios, ve que no parece haber nada anquilosado, posiblemente Dios quiere abrirle las puertas del sacerdocio. Pero habrá que consultarlo con el obispo y los formadores del seminario.

Otra cosa sería si de su matrimonio hubieran nacido hijos, pues Ud., antes de pensar en el sacerdocio, tendría que asegurar que ellos podían valerse por sí mismos y nunca sería lícito dejarlos sin más.

Como ve, la respuesta es sencilla: claro que puede, pero hay que verificar, como recomienda Cristo en el Evangelio, si podrá acabar la torre que va a construir. Pida mucha luz a la Santísima Virgen y ella le llevará por buen camino.