¿Puede un obispo rechazar candidatos al diaconado?

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¿Puede un obispo rechazar candidatos al diaconado?

Pedro pregunta:

P. Ricardo,

Soy un hombre felizmente casado con dos hijos. Siento que Dios me llama a servirle como diácono y he empezado un curso de discernimiento en una parroquia con otros hombres casados. Eramos diez. Sin embargo, el obispo decidió que sólo ordenaría a 5 del grupo y yo no estoy entre ellos. ¿Puede él hacer esto? ¿A qué se debe que tenga esta autoridad?

Muy estimado Pedro,

Comprendo el dolor y confusión que puede embargar su alma ante la noticia de no haber sido admitido a la ordenación diaconal. Desconozco las circunstancias que la han motivado y, por ello, no puedo darle una respuesta más precisa para su caso.

Sin embargo, si puedo decirle que el acceso a las órdenes sagradas no es un derecho, sino que es Dios quien llama y la Iglesia certifica la autenticidad de ese llamado. Es Ella, a través del obispo diocesano, que llama a algunos de sus hijos a recibir las órdenes sagradas. De hecho, San Pablo recomendaba a Timoteo que no se precipitara en imponer las manos a nadie, sino que más bien le pedía que hiciera una labor de discernimiento profunda.

Por otra parte, quizás el obispo no estime tan necesaria la presencia de más diáconos permanentes en la diócesis. Incluso se ha dado el caso de alguna diócesis en la que la misma Santa Sede ha pedido al obispo que no ordene más diáconos permanentes en la diócesis, por haber algunas personas procedido de modo poco prudente en este sentido.

Sin duda los diáconos permanentes aportan con su ministerio un carisma extraordinario en la vida de la diócesis. Sin embargo, el obispo es quien tiene que "coordinar" los carismas y, sobre todo, quien confiere las órdenes sagradas.

Le recomiendo que hable con su obispo o con algún sacerdote designado por él para que le aclare los motivos que han aconsejado no admitirle a la ordenación. De cualquier manera, piense que la ordenación no es un elemento necesario para servir a Dios y Ud. lo puede hacer también santamente sin necesidad de ser ordenado, si Dios, a través de sus representantes, así lo disponen.

Tenga mucha paz y pida Dios la fe y la fortaleza para aceptar lo que los pastores de la Iglesia dispongan, sabiendo que con su obediencia Ud. colabora con Cristo en primera fila en la obra de la redención.