¿Puede un hombre casado y con hijos sentirse llamado al sacerdocio?

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¿Puede un hombre casado y con hijos sentirse llamado al sacerdocio?

Alfredo pregunta:

Querido Padre,

Pertenezo a la renovación carismática, estoy felizmente casado y tengo tres hijos, el mayor empieza la universidad el próximo curso. Últimamente he sentido en mí la inquietud por ser sacerdote, pero al mismo tiempo tengo mi responsabilidades de cara a mi mujer y mis hijos. ¿Puede ser esto una auténtica vocación? No quiero fallarle a Dios, pero estoy confundido.

Estimado Alfredo,

Enhorabuena por participar activamente en la vida de la Iglesia y por tratar de hacer caso a las inspiraciones del Espíritu Santo, el gran artífice de la santidad.

Para responder a su pregunta quisiera darte dos pistas para que puedas estar tranquilo y seguir la voluntad de Dios tal y como se te presenta en cada momento.

Lo primero es que Dios nunca se contradice. Si él te ha llamado al matrimonio, te ha dado una esposa y unos hijos, es porque él te quiere ahí. En la Iglesia católica (en el rito latino, que es al que pertenecemos la mayoría de los católicos) sólo pueden ordenarse sacerdotes hombres célibes. Sólo hay rarísimas excepciones y es más bien para sacerdotes de, por ejemplo, la comunión anglicana que pasan a la Iglesia Católica y que ya tienen una obligación hacia su mujer y sus hijos.

Por lo tanto, tu condición de casado permite ver claramente que, al menos mientras dure el matrimonio (hasta que la muerte los separe), Dios no desea que le sirvas como sacerdote.

Lo segundo que te puede ayudar es que tengas clara conciencia de que lo esencial para servir a Dios no es el sacerdocio ministerial, sino que lo sigas en el lugar que él ha pensado para ti. En concreto, te recomiendo que tomes mayor conciencia de tu vocación como católico, varón, casado y que ejerzas tu sacerdocio bautismal como cabeza de una familia: tú representas a Cristo para tu mujer y tus hijos, según nos enseña San Pablo. Por ello, tú puedes servir a Dios y entregarte más plenamente sin necesidad de ser monje, sacerdote o religioso. Lo puedes hacer como profesionista, esposo, obrero, o en cualquier profesión.

Espero que esto te sirva y te de paz y serenidad. Eso sí, no dejes de encomendarte a María para que Ella te alcance la gracia de ser un apóstol fiel y amar a tu esposa y a tus hijos como Él amó a la Iglesia hasta dar la vida por ella.