¿Puede Dios llamarme a que me consagre sin ser sacerdote?

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¿Puede Dios llamarme a que me consagre sin ser sacerdote?

Jorge pregunta:

¡Qué tal, Padre! Gracias por haber respondido mi última pregunta. Otra vez vuelvo a pedirle un consejo. Siento claramente que Dios me pide una entrega mayor, que me dedique completamente a él. La verdad es que ya estoy dispuesto a darle lo que pida. Pero, al mismo tiempo, no siento que me esté pidendo ser sacerdote. ¿No hay una contradicción en esto que siento? ¿No será que yo me estoy complicando?

Querido Jorge,

Me da gusto poder acompañarte en tu proceso de discernimiento. Te felicito por la actitud de generosidad con la que afrontas la voluntad de Dios. Sin duda que con estas disposiciones espirituales, Él no dejará de hablarte con claridad cuando Él vea que estás listo para ello.

Respecto a la aparente contradicción que experimentas, creo que conviene aclarar algunas cosas.

En primer lugar, la vocación a la consagración total a Jesucristo no es, necesariamente, la vocación al sacerdocio. La vocación es más bien un llamado que Cristo hace a quién Él quiere para que esté con Él y luego enviarlo a predicar (cf. Mc. 3,14) A algunos los envía como sacerdotes, a otros los envía como religiosos hermanos, a otros más los envía como consagrados y, también, puede enviar a quién el llama al matrimonio (pero en este último caso no hablaríamos de vocación consagrada).

En segundo lugar, lo esencial ante una invitación así, no es tanto el "dónde" sino el que le demos a Cristo un sí sin límite y sin medida. Esto, parece, ya lo has hecho tú. Ahora hay que concretarlo con una disponibilidad sin límites para hacer la voluntad de Dios y agradar a Cristo.

Como tercera realidad, hay que ver cuáles son las cualidades con las que Dios ha querido darte (intelectuales, físicas, psicológicas, espirituales, etc.) para poder discernir, ahora sí, el lugar en el que Dios quiere que lo sigas. De nuevo, lo importante es la disponibilidad. El criterio de discernimiento es "dónde puedo ser más santo, es decir, más amigo de Cristo". Y esto no necesariamente pasa por el sacerdocio.

Finalmente, hay muchos jóvenes que experimentan, igual que tú, un deseo de ponerse en total disponibilidad para servir a la Iglesia y evnagelizar el mundo "desde dentro". Un sacerdote, por ejemplo, no puede entrar en el mundo de la empresa o en la política, aunque puede iluminarlo con conferencias, etc. Un laico consagrado sí, porque es seglar... De esta manera, puede hacer llegar a Cristo a ambientes a los que no llegaría de otra manera.

Quizás Cristo, al pedirte una disponibilidad total e incondicional para trabajar por el Reino, te invita a que le ayudes como seglar consagrado. Y no es que sea una vocación "menos buena" que el sacerdocio. Más bien, tiene una misión diferente, hermosa y apasionante. Haz la prueba, conoce a grupos que tienen este modo de entrega total al Señor, como pueden ser Comunión y Liberación, el Regnum Christi, Opus Dei, los Focolares, y otras realidades eclesiales que el Señor va suscitando porque quiere hacer felices a muchos jóvenes que Él quiere que le ayuden a cambiar el mundo desde dentro.

¿Quieres un gran ejemplo de un laico consagrado, con una misión verdaderamente excelsa? Piensa en San José. Él no fue sacerdote, y sin embargo, fue el hombre de confianza de Dios, a quien Él confió sus dos tesoros más grandes: su Hijo y su Madre... y ahora es el patrono y protector de la Iglesia universal.

Cuenta con mis oraciones.