¿Por qué a veces veo clara mi vocación y a veces justo lo contrario?

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¿Por qué a veces veo clara mi vocación y a veces justo lo contrario?

Kelo pregunta:

Padre,

Estoy luchando con este asunto de la vocación. A veces veo claramente que Dios me llama a ser sacerdote y lo quiero con todas mis fuerzas. Pero es complicado... decírselo a mi novia, a mis padres... y creo que sería más fácil no complicarme la vida. ¿Por qué soy el único que no está satisfecho con todo lo que tiene (que no es poco en amistades, talentos, etc.)? También me sucede que a veces veo con claridad que no es lo mío... pero no logro sacarme esa espina que hiere mi alma.

 Querido Kelo,

La lucha interior por la que estás pasando es una fase normal de cualquier período de discernimiento. Por lo tanto, puedes estar tranquilo, no eres el único que pasa por ahí. Creo que todos los que hemos recibido un llamado de Dios o, al menos, nos hemos planteado si Dios nos llama, hemos pasado por ahí.

Jesucristo no quiere que le siga un mercenario... Él quiere un amor libre, de un hijo y un amigo a quien Él llama por su nombre. Quiere establecer una relación personal de amistad con él... y en la amistad tiene que estar siempre como base la confianza: puedo fiarme de ti, puedo entregarme a ti.

La vocación es un don que Dios da gratuitamente y se puede manifestar de muchos modos, pero uno muy común es esa insatisfacción a pesar de que todo aparentemente va muy bien. Pero ese don puede ser a veces un poco incómodo, pues nos cambia los planes... pero ¿qué le vamos a hacer? Si viene de Dios, es lo que más nos conviene... aún y cuando no lo entendamos en el primer momento.

Creo que te puede ayudar mucho hablar con un sacerdote amigo en quien tengas confianza, para que él te pueda ayudar a discernir si efectivamente Dios te llama o es sólo tu imaginación. Sin embargo, por lo que dices, parecería que la vocación es una idea que simplemente no logras desechar. Puede ser que Dios esté insistiendo.

Te recomiendo que incrementes tu vida de oración y que hagas apostolado en tu parroquia, en un movimiento, en donde sea... Haz la experiencia de lo que Cristo puede hacer a través de ti si te prestas. No te defraudará.

Y lo de la claridad a ratos... tranquilo, es Dios que quiere que lo busquemos por ser Él quien es, y no por lo bien que podemos sentirnos. Hay que confiar, aunque a veces sea de noche y no podamos ver el sol: llegará la aurora, seguramente.

Encomiéndate a María. Yo le pido a ella por ti.