¿Por muchos o por todos?

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Durante la consagración del cáliz oíamos decir al sacerdote hasta hace poco: Sangre que será derramada por todos; ahora dice: derramada por muchos y ya no por todos. ¿Qué Cristo no murió por todos? ¿Por qué este cambio? El Papa Benedicto XVI lo explica en una carta a los obispos alemanes, de la que le ofrecemos algunas razones del cambio.
1°. En la consagración del cáliz, dice Jesús en el evangelio de san Marcos: Esta es mi sangre de la Alianza que es derramada por muchos (Mc 14, 24). Lo mismo dice san Mateo. De aquí provienen las palabras de la consagración en la misa.

2°. Estos textos son palabras de Jesús, hacen referencia a los cantos del Siervo de Dios del profeta Isaías y explican el sentido de su muerte: siendo inocente, justificará mi Siervo a muchos (Is 53, 11). Es una cita literal del profeta, y la palabra utilizada por Isaías significa muchos o la muchedumbre; pero no significa todos. Es verdad que una muchedumbre pueden ser todos; pero no necesariamente. Esto es ya una añadidura.

3°. Tanto los evangelistas como los apóstoles y la iglesia de los orígenes, sabían perfectamente que Cristo se entregó a sí mismo por el rescate de todos, que Uno murió por todos, como dice san Pablo. De esto no hay duda posible. ¿Por qué ni Jesús ni los evangelios cambiaron el texto de Isaías y dijeron todos, en lugar de muchos?

4°. Por varias razones: a) En atención a las palabras de Jesús y al texto sagrado de Isaías; la palabra de Dios debe respetarse como llegó a nosotros; b) Porque le importaba mucho a la iglesia primitiva explicar que la muerte de Cristo –violenta y profana- no había sido un fracaso, ni un accidente, sino que obedecía a un plan maravilloso de Dios: que un Justo entregara su vida por los injustos, un misterio del amor de Dios anunciado desde el antiguo Testamento; c) Finalmente, porque Jesús vino a realizar la figura del Siervo de Dios, quien, como manso cordero, se entregó en manos de sus verdugos. Jesús no es el poderoso Mesías esperado por Israel, sino el humilde y obediente Servidor de Dios y de nosotros.

5°. Entonces, ¿por qué algunas Biblias traen por todos, y no por muchos? Así lo hacen algunas traducciones modernas, a fin de ayudar a la comprensión de los lectores; no así, por ejemplo, la Biblia de Jerusalén. La traducción por todos no es errónea, pero tiene más de interpretación que de traducción. Es una interpretación que va más allá de la traducción, dice el Papa Benedicto XVI.

6°.  La liturgia prefirió la fidelidad al texto del evangelio y a las palabras de Jesús, quien dijo por muchos, como Isaías. Aquí podemos constatar cómo la Iglesia cuida la fidelidad a la santa Palabra de Dios y cómo ésta se conserva viva en el espíritu de la liturgia.

7°. La santa Biblia y la Liturgia necesitan de la catequesis y de la teología. El estudio y la sabiduría de los pastores de la Iglesia, de los catequistas y de los padres de familia son indispensables para transmitir la fe a las nuevas generaciones.