¿Podré usar un ordenador en el seminario?

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¿Podré usar un ordenador en el seminario?

Pedro Pablo pregunta:

Estoy convencido de que quiero probar la vida del seminario para ver si Cristo me quiere como su sacerdote. Siento que Él me llama, y, aunque no me llamara, creo que Él se merece la primera oportunidad de decirme si quiere que sea todo suyo. Pero, me surge una duda: ¿podré tener un ordenador (o computadora) en el seminario? ¿ver la televisión? ¿tener un auto?

Muy estimado Pedro Pablo,

Primero quiero felicitarte por tus actitudes de cara a una posible vocación. Ciertamente el darle a Cristo la primera oportunidad en tu vida es lo más grande que puede hacer un hombre y Él te recompensará por esta generosidad. Que Él te conserve esta gracia siempre.

Ahora voy a tratar de responder a tus preguntas. Y la respuesta es que depende del tipo de sacerdote que quieras ser, o más bien, del tipo de vocación sacerdotal a la que Dios te llama.

Existen sacerdotes religiosos que hacen un voto de pobreza. Ellos renuncian a los bienes materiales según lo que su fundador ha establecido para ellos y que la Iglesia ha aprobado en sus Constituciones y Reglas. Conozco algunas congregaciones y órdenes en las que no se usan estos medios para vivir la pobreza y conozco a otras que viven la pobreza usando estos medios pero no como propios, sino desapegando el corazón de ellas y sólo para el apostolado, no para la propia comodidad. Si Dios te llama al sacerdocio religioso, tendrías que investigar cómo se vive este aspecto de la pobreza y disciplina religiosa en la orden o congregación que te interese.

En cambio, el sacerdote diocesano no hace un voto de pobreza, aunque se le recomienda ampliamente imitar al Maestro en su sencillez de vida y desprendimiento de las cosas creadas para servirle a Él con corazón indiviso. Aquí también influye el tipo de parroquia en la que tiene que servir, el presupuesto de cada parroquia, los medios económicos que puede conseguir.

Durante el período del seminario, cada casa de formación tiene sus propias reglas también: horarios para usar las computadoras u ordenadores, horarios para escuchar música, lugares y momentos para usar los medios de comunicación social, etc. Aquí lo importante, Pedro Pablo, es dedicar lo mejor de tu tiempo al Señor y a la misión apostólica, que en el seminario se concreta especialmente en tu propia formación.

Te invito a que preguntes en tu seminario para que ahí te puedan dar información más específica. Pero recuerda, que todas esas cosas, comparadas con el amor de Dios, son nada.

Cuenta con mis oraciones.