¿No seré demasiado joven a los 18 años?

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¿No seré demasiado joven a los 18 años?

Juan Pablo pregunta:

Siento que tengo un llamado de Dios para ser sacerdote y estoy muy entusiasmado para emprender el camino. Pero solo tengo 18 años. ¿Es muy poca edad para entrar al seminario?

Querido Juan Pablo:

No creo que tu edad sea un problema. A decir verdad, la edad física (ésa que va aumentando cada cumpleaños) es sólo un elemento de entre muchos otros que indican la presencia de una vocación, y no es el más importante. De hecho, te sugiero algunos otros elementos a tomar en cuenta, que son de mucho más peso:

Primeramente, tu interés por el sacerdocio debe ser personal y libre (sin que nadie ni nada te obligue), y que esté motivada por una realidad espiritual (amor a Cristo, a las almas, a la Iglesia, a las necesidades de los hombres) y no por otras cosas que, aún siendo buenas, no son suficientes para emprender el camino al sacerdocio (como aprender idiomas, estudiar, viajar por el mudno, etc.)

Otro elemento importante que indica si hay o no vocación es la madurez del hombre que es llamado. Mucha gente confunde con frecuencia edad y madurez. Eso es un error. Conozco personas de 50 años que son incapaces de asumir responsabilidades y que no pueden controlar sus pasiones. Y también conozco a muchísimos jóvenes de 18 años e incluso menores, que entienden lo que es un compromiso con otra persona y pueden cumplir su palabra, cueste lo que cueste. Tú me dirás quién es el que es maduro...

Un elemento más puede ser la salud, tanto física (para poder llevar el ritmo de vida propio de un sacerdote) y psicológica, así como la salud de tu alma. Un buen confesor o director espiritual pueden ayudarte mucho en este campo para ver si reúnes las cualidades para entrar a una congregación religiosa o al seminario diocesano.

Así que, al menos en teoría, un chico de 18 años no es demasiado joven para entrar al seminario si están presentes en su vida los elementos que antes mencioné, especialmente el de madurez y rectitud de intención.

Ahora bien, hay algunos seminarios que sencillamente no aceptarán candidatos que no tienen una licenciatura. Otros si lo harán. Tendrás que buscar el lugar en donde puedes emprender el camino, y esto activamente, es decir, poniendo los medios: escribir, visitar, llamar. A medida que lo haces hay una pregunta que debes hacer a Cristo cada vez que rezas y especialmente después de recibirlo en la comunión: ¿Quiere él que sirvas en tu diócesis o en una orden religiosa?

Que Dios te bendiga.