¿No será que yo me estoy inventando que tengo vocación?

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¿No será que yo me estoy inventando que tengo vocación?

Domingo pregunta:

¡Hola P. Ricardo!

He leído las respuestas que da a preguntas sobre la vocación y me ayudan mucho. He leído también artículos sobre el discernimiento, y dan todos buenos consejos para abrirte a la voluntad de Dios y no quedarte en el nivel de los sentimientos o en querer entenderlo todo. Pero creo que tengo un problema opuesto al de la mayoría de las personas que están buscando su camino. Yo quiero ser sacerdote, pero no sé si ésa es la voluntad de Dios para mí y no quiero engañarme haciéndome creer que lo que yo quiero tiene que ser la voluntad de Dios. ¿Me puede orientar? De antemano, muchas gracias.

Muy querido Domingo,

Quizás la respuesta a tus dudas está en tus motivaciones.

¿Por qué quieres ser sacerdote? ¿Qué idea tienes de tu posible sacerdocio? ¿Quién es el modelo que te inspira ser sacerdote? ¿Cuánto conoces a Cristo y cuánto quieres parecerte a Él? ¿Qué necesidades son las que descubres y ves que tú podrías remediarlas? ¿En qué momentos te vienen estos deseos?

Si examinas tus motivaciones con sinceridad, probablemente encuentres una mezcla: algunos que son muy buenos, como el deseo de servir, de administrar los sacramentos a las almas necesitadas de Dios, el propósito de ser santo y llegar al cielo y quizás algunos que no son tan correctos como la vanidad, la ambición, la búsqueda de una vida aparentemente tranquila (subrayo lo de aparente, pues la vida del sacerdote que quiere imitar a Cristo no es tranquila, sino que sigue las huellas del Maestro), o alguna otra intención.

Si descubres que hay algunos motivos buenos entre los no tan correctos, empieza a quitar los negativos y a centrarte en los buenos. Lee buenos libros sobre el sacerdocio, como Pedro junto al mar del P. Anthony Bannon LC (que puedes descargar en esta página), lee las vidas de sacerdotes santos y, sobre todo, ora. Te haría bien también hablar con un director espiritual o confesor sobre tus motivaciones y pedirle ayuda práctica para cultivar los positivos.

Cuenta con mis oraciones.