¿No es violentar la conciencia proponer la vocación?

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¿No es violentar la conciencia proponer la vocación?

Lourdes pregunta:

Estimado padre Ricardo,

Soy religiosa y me dedico a la enseñanza. En mi comunidad llevamos algunos años sin tener vocaciones. Yo creo que nos falta proponerlo e invitar a las chicas que estudian en el colegio a que conozcan nuestro estilo de vida (a mí me invitaron cuando estudiaba en un colegio de la congregación). Sin embargo, muchos me dicen que hay que respetar la libertad y la conciencia de los demás. Intuyo que hay algún sofisma metido en este consejo, pero no estoy segura. ¿Qué me recomienda?

Estimada hermana,

Gracias por su pregunta. Me parece percibir, por una parte, su preocupación por la falta de vocaciones en su instituto y, al mismo tiempo, un sincero amor al mismo. Le pido al Señor que le conserve siempre estas actitudes tan importantes para quienes le seguimos como religiosos.

Como Ud. bien anota, hay un sofisma muy grande en ese consejo que le dan, aunque diga una verdad muy importante. La vocación no la damos nosotros, no la inventamos, mucho menos la imponemos: es una obra de Dios que, a través de su Espíritu Santo, se va haciendo presente en los corazones de las personas que Él ha elegido para seguirle. Por ello, no es correcto nunca presionar a nadie para que consagre su vida al Señor contra su voluntad. Eso sí sería una actuación indebida, que no tiene presente la libertad de la persona. De hecho, como Ud. sabe y afirma el Código de Derecho Canónico, ingresa inválidamente al noviciado, emite los votos religiosos inválidamente, e incluso recibe el sacerdocio inválidamente quien accede a ellos por temor, por presiones, engañado y no libremente.

Dicho esto, nos toca desenmascarar el sofisma. Proponer NO es equivalente a presionar. A nadie le escandaliza que a una chica se le proponga estudiar inglés en Inglaterra, ir a un viaje, estudiar ingeniería o empresariales o leyes... Incluso las universidades van a las preparatorias o bachilleratos a "promoverse" para ver si logran atraer a los estudiantes a formarse con ellos. Esto es legítimo, y nadie lo tildaría de presión o manipulación. Estas propuestas se hacen para que la persona pueda tener opciones y entonces elegir libremente.

Lo que sí sería una grave injusticia sería el ocultarle algunas de las opciones que tienen, por respeto humano, por temor al qué dirán o por un mal entendido "respeto" a la conciencia. La libertad reside en la voluntad, pero la voluntad puede activarse sólo ante un bien conocido. Si no conoce la opción por la vida consagrada o, en le caso de los chicos, por el sacerdocio, se les hace tanto daño como si no se les hablara de la opción por el matrimonio.

Por lo mismo, la animo a dar testimonio de su vida religiosa y a invitar a aquellas chicas que pudieran tener el don incomparable de la vocación a que, si lo desean, conozcan su comunidad. Si también hay chicos en su colegio, o conoce a algunos jóvenes, le sugiero que también los invite a conocer el seminario o alguna orden religiosa o que invite a los promotores vocacionales de la diócesis o una congregación a que les hablen.

La encomiendo para que, como san Andrés hizo con su hermano, Pedro, Ud. también cuente a los otros lo que ha encontrado en Cristo para que lo sigan. Por favor, no deje de encomendarnos en sus oraciones a todos los que trabajamos en la viña del Señor, para que podamos dar testimonio de la alegría de ser sólo de Él.