¡Muy Feliz Navidad!

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¡Muy Feliz Navidad!
Muy estimados hermanos y hermanas. En este día muy especial, en este día de alegría, de convivio familiar, la Navidad ya está aquí. Que especial momento para compartir, para perdonar, para ser cada vez mejores, que gran gracia de Dios que permite que nazca en nuestros corazones y a la misma vez, esperemos su segunda Venida Gloriosa, la definitiva. ¡MUCHAS FELICIDADES A TODAS SUS FAMILIAS!
La Navidad es una de las festividades de mayor importancia dentro del calendario católico, la palabra deriva del latín nativita, que significa nacimiento, es pues la celebración del nacimiento del Mesías. La conquista de los españoles trae al Nuevo Mundo las costumbres que los franciscanos habían estado realizando desde el siglo XIII acerca de los acontecimientos bíblicos relacionados con el nacimiento del Mesías, desde las pastorelas, dedicadas a Jesús, María y José, las coplas y villancicos de Navidad.
En México las tradiciones navideñas comienzan a principios del mes de diciembre, del 1o. al 15. En algunos poblados del sur existen grupos de niños que se organizan para ir cantando versos, que proclaman el nacimiento del Mesías en las calles, de casa en casa. Además de ir cantando, tres niños de cada grupo llevan consigo lo siguiente: uno trae una rama (de la planta llamada guayo) adornada con farolitos, serpentinas de colores, esferas, globos, entre otros objetos; otro lleva un portal elaborado con material de cartón y forrado con papel de color, en éste se colocan los peregrinos San José y la virgen María, algunos animales como bueyes, asnos y una veladora para observar su interior; el tercer niño trae una alcancía o un bote en donde recibirán los aguinaldos (dinero) de las casas. Con el dinero reunido, se organiza la posada.
En muchos hogares mexicanos se adorna un arbolito de navidad, con esferas, moños u objetos que agraden a la familia. También en un espacio de la casa se coloca el nacimiento del Niño Dios (sin él, porque nace hasta el 24 de diciembre) esto se realiza a principios de diciembre, es muy importante la imaginación y el diseño de las piezas principales. El material que se ocupa para el nacimiento son: piezas de cerámica (San José, la virgen María, los pastores, borregos, gallos, etc); heno; musgo; arena o tierra; papel azul transparente para realizar una cascada, agua; rocas; palos pequeños para realizar una fogata; etc, el material dependerá de la selección y gusto de cada familia.
El 24 de diciembre todos en familia realizamos algunas actividades: asistimos a misa, nos reunimos para cenar, escuchar villancicos o alguna música del agrado de todos y a las 12:00 en punto se coloca al Niño Jesús en el pesebre del nacimiento, después todos nos abrazamos y se reparten los regalos.
RELATOS BÍBLICOS:
Mateo acentúa la figura de José en el nacimiento de Jesús más que la de María, como lo hizo Lucas. Esto se comprende por los destinatarios del Evangelio de Mateo, la comunidad judeo-cristiana. Sin embargo, este giro hacia José nos permite reflexionar sobre la importancia de José en la encarnación del hijo. La mayor parte de las veces reflexionamos sobre la disponibilidad de María de recibir a Jesús en su seno al pronunciar esas profundísimas palabras: “hágase en mi según su voluntad”. Sin embargo, José también tuvo que dar su respuesta para que Jesús naciera entre nosotros. Vemos como Dios no quiere de José un simple “padrastro” de Jesús, sino que lo aceptara verdaderamente como Padre.
 
La encarnación no es así un acto divino que se impuso sobre los hombres. En ella, Dios tiene la delicadeza de esperar el consentimiento de aquella pareja de Nazareth, José y María. De esta manera Jesús es fruto del “diálogo” más perfecto entre Dios y los hombres, fruto de la escucha de la Palabra de Dios y de su obediencia por parte de aquellos esposos. Sólo así podría Dios encarnarse y salvarnos siendo “Dios con y entre nosotros”.
 
Por último, para quienes no comprenden por qué las escrituras nombran al salvador Emmanuel y al Verbo Encarnado Jesús, quisiera explicar lo siguiente. Jesús significa “Dios salva”; de hecho es el mismo nombre que Josué, personaje que introdujo al pueblo de Israel a la tierra prometida habiendo sido sucesor de Moisés. Si Jesús era el Mesías, nuestro salvador, su nombre lo describe perfectamente, él es “Dios en quien nos hemos salvado”. El nombre Emmanuel describe la misión de Jesús, es decir, la manera en que nos habría de salvar. Jesús nos salvó porque hizo presente a “Dios entre nosotros”. Él mismo es Dios con nosotros; Jesús hizo presente a Dios en su misma persona y de esta manera nos salvó. Por lo tanto Jesús (Dios salva) y Emmanuel (Dios con nosotros) hablan de la misma persona.
 
PARA VIVIR LA NAVIDAD:
La Navidad es inminente, esta noche estaremos celebrando el nacimiento histórico de Jesús y la presencia de Dios entre nosotros. ¿Cómo prepararnos para ello? En la Sagrada Escritura se nos dice que Dios no puede vivir entre nosotros sin nuestro consentimiento. Jesús mismo no se encarnó sin la aceptación de María y José. Estos días generalmente nos la pasamos “tan ocupados” que se nos olvida por completo sentarnos a escuchar la Palabra de Dios, a reconocer su presencia en nuestras vidas y por lo tanto a consentir, “decir sí” a Dios en nuestras vidas y en nuestras familias. La encarnación de Dios entre nosotros fue un hecho histórico que sucedió hace más de dos mil años. Sin embargo, en la Navidad, no sólo celebramos eso, también recordamos que Jesús sigue viviendo entre nosotros y esperamos con gozo su próxima y última venida. Por lo tanto, si él sigue viviendo entre nosotros ¿cómo recibirlo en nuestra familia esta Navidad? ¿Con regalos y fiestas solamente? Dios necesita de nuestro silencio, de nuestra escucha, de nuestra oración. Hay muchas situaciones que nos llaman a la conversión, el desorden que llevamos en nuestras vidas, las familias desintegradas, los cónyuges separados o peleados “pacíficamente”, los hijos alejados u olvidados de sus padres, en fin, muchas situaciones en las que hemos dejado a Cristo a un lado y no hemos deseado que se encarne entre nosotros “porque nos molesta”. Que el gozo de esta Navidad sea sincero y profundo y no solamente basado en unos regalos y una comida. Que nos llene de gozo contemplar a Jesús presente en nuestras vidas, en nuestras familias y que nos ayude a no perder la esperanza de poderlo contemplar también en nuestra sociedad.
 
Vivamos estos días de Navidad “con Jesús”. Que no sea el extraño invitado de nuestras reuniones ni de nuestras vidas, sino el verdadero protagonista. ¡ALABADO SEA EL VERBO ENCARNADO!
¡Feliz Navidad! y un próspero año nuevo. RECUERDA: ¡MÉXICO, SIEMPRE FIEL!