Mis almas.
Mis almas
Deben ser ya cientos
las almas que han recibido de mis manos
el crucifijo, la Biblia y la hoja de sus compromisos.
Recuérdale a cada una, Señor,
que ese Cristo es su vida,
que esa Biblia es el canon de la felicidad,
y que en esa hojita
está la ruta para llegar al puerto.
Hoy te pido, Señor,
la abundancia de tus gracias
para cada una de esas almas buenas:
Las de México, las de Chile, las de España.
Siento un deber con cada una,
pues tú me pusiste en su camino
para transmitirles tu mensaje.
Donde quiera se encuentre cada una,
Dales, de mi parte, un divino regalo
que les acerque a Ti para siempre.
Son ellas mis almas, Señor,
no lo olvides.

