Mi jornada.


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Mi jornada.

Muchas de mis jornadas son así:

encender el coche,

arrancar raudo hacia los campos de labor,

que se llaman Oxford, que se llaman Godwin;

abrir las manos sacerdotales

y repartir a Dios en forma de absoluciones

y de pan de losángeles;

curar heridas, resucitar muertos;

enderezar el timón de muchas vidas jóvenes,

llevarlas al Redentor.

Hoy, como tantos días,

realicé mi humilde, pero grandioso oficio,

de ser otro Cristo en la tierra.

Por la noche regreso a la casa,

El cuerpo cansado,

pero el alma encendida.