Mi gran amigo


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Cristo
es mi Dios, mi gran amigo, mi compañero, mi Padre, mi grande y único
amor y la única razón de mi existencia. La vida con sus poderes,
riquezas y vanidades ni me dice ni me interesa en nada por sí misma.
Estoy seguro que nada me costaría dejarla, arrancármela si no tuviese a
Cristo. Vivo porque su mirada, su amor, su doctrina y todo su ser me
dan la razón suficiente y única para desear vivir; vivo con la ilusión
y el afán de poder ofrecer una prueba de mi pobre amor entregándole
todo mi ser libre y espontáneamente y porque quisiera poder hacer algo
para lograr que otros muchos hombres crean en Él, lo conozcan, lo amen
y gocen la inefable alegría de saberse sus hijos muy amados. La
humanidad es desgraciada sólo en la medida en que no tiene a Cristo,
incluidos aun aquellos hombres más poderosos y ricos y bien dotados de
la tierra.