Mexicanos al grito de… ¡Viva Cristo Rey!

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“La Cristiada”, una película en estreno que relata, en lenguaje cinematográfico, tres años de la historia mexicana conservada en la oscuridad. En la historia del siglo XX de este país, después de terminado el conflicto o más bien conflictos sucesivos armados de la Revolución Mexicana, hubo un nuevo conflicto, de 1926 al 29, del cual prácticamente no se habla, fue “la cristiada”.

 

La Cristiada fue una lucha armada de católicos mexi-canos, contra un gobierno dictatorial que atentaba de palabra, legislación y hechos concretos, en contra de la vida religiosa de México. En la historia oficial este hecho ha sido ignorado intencionalmente, aunque grupos armados con más de 20,000 hombres se enfrentaron con las fuerzas gubernamentales. A ellos se sumaban miles de personas, hombres y también mujeres, que de diversas maneras apoyaron logísticamente el movimiento cristero.

 

La película “La Cristiada” nos relata los hechos de ese trienio antirreligioso de la historia mexicana, en cuanto a los antecedentes de la ofensiva del Presidente Plutarco Elías Calles, sus atrocidades en asesinatos, destrucción de bienes y otras formas de aterrorizar a los católicos practicantes.

 

De allí pasa la película a mostrar la lucha armada, el nombramiento y acción de su personaje principal, el Gral. Enrique Gorostieta, y de cómo terminó el conflicto armado por los llamados “arreglos” entre algunos obispos, con el apoyo de Roma, y el gobierno de Calles. Finalmente en la manera en que intervino –para variar-, el gobierno de Estados Unidos, para concluir la lucha por medio de esos “arreglos”.

 

La historia se centra en la persona del Gral. Gorostieta, gran estratega y excelente líder, cuya carrera militar pro-venía de la Revolución Mexicana, en diversos éxitos milita-res, Fue ascendido a General de División a los 24 años.

 

Al Gral. Gorostieta le contrata, profesionalmente, la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, “la Liga” popularmente, para que sea el jefe militar de los diversos grupos armados cristeros, teniendo así un control central bajo su único mando. Para ello debería ganarse precisa-mente el respeto militar y humano de los diversos caudillos que encabezaban grupos armados, como el Padre José Reyes Vega y Victoriano Ramírez, “El Catorce”. Efectivamente, Gorostieta lo logró.

 

La cinta presenta bastante bien la personalidad del Ge-neral, que no era católico practicante, y que decide aceptar ser él la cabeza de la rebelión cristera por ser partidario de la libertad en general y de la religiosa en lo particular.

 

La historia escrita del movimiento cristero, que por cierto debió su nombre a que operaban bajo el lema, el grito, de “¡viva Cristo Rey!”, nos enseñaba que el Gral. Gorostieta se fue convirtiendo en católico convencido gracias a sus vivencias como comandante de los cristeros. A su vez, la película narra también, cinematográficamente, esta conversión.

 

Habiendo tenido yo, hace ya muchos años, la oportuni-dad de conversar largamente con su viuda y una de sus hijas en la ciudad natal de Gorostieta, Monterrey, así como con quien fuera su asistente personal, Heriberto Navarrete (tras los “arreglos” ingresó a la Compañía de Jesús), pue-do afirmar que esa conversión del General, fue cierta.

 

Narra de paso la cinta también algunos pasajes de un distinguido líder social tapatío de esa época, un partidario de la resistencia pacífica, a quien se le llamaba entonces “el Gandhi mexicano”, el Licenciado Anacleto González Flores.

 

Anacleto, como cabeza de “la Liga”, insistía en no recu-rrir a la lucha armada, pero otros participantes de la misma lo rebasaron y la apoyaron. Gonzáles Flores fue asesinado por el gobierno federal y, aunque la película no incluye este hecho, su sepelio que un evento de enorme importancia de la historia de Guadalajara, con multitudes enfurecidas por el crimen, Anacleto es ahora beato de la Iglesia.

 

Se incluyen también otros casos de martirios realizados por el gobierno callista contra católicos, sacerdotes y laicos, ajenos al movimiento armado en general.

 

Considero que esta película cumple su cometido ampliamente: dar a conocer ese trienio antirreligioso en México y la defensa armada. Tal como advierte uno de sus productores, no es un documental, es una historia hecha en lenguaje cinematográfico, por lo que parte de sus escenas no son necesariamente tal como ocurrieron, pero como película cumple su función de narrar los hechos.

 

Hay concordancia de esos hechos, en general, con la historia real, tal como fue narrada precisamente por algunos de sus protagonistas en libros que leí en mi juventud acejotaemera, como “Por Dios y por la Patria” y “Entre las Patas de los Caballos”, cuyos autores, el Padre Navarrete y Luis Rivero Del Val, tuve el honor de conocer. También leí testimoniales en la revista cristera “David”, en su segunda época post-movimiento, editada por un cristero, Aurelio Acevedo Robles (a quien conocí sólo epistolarmente).

 

Vale realmente la pena ver esta excelente película, no sólo por la historia que narra, sino por su magnífica pre-sentación, que en sus dos horas y media de duración, mantiene al público interesado, por la agilidad de la misma.

 

Dentro de las muchas ocasiones en que la Iglesia Cató-lica (y otras cristianas) ha sido perseguida cruelmente, esta es una que, como ya dije, es prácticamente desco-nocida en sus hechos. Es una de las ocasiones en que el derecho a la rebelión ha sido plenamente justificado.

 

Es más, hay gente que ni siquiera ha tenido ocasión de escuchar o leer sobre “los cristeros”, la “Cristiada” y menos aún sobre su gran líder, el General Enrique Gorostieta. El general fue muerto en una emboscada poco antes de que “los arreglos” pusieran fin al conflicto armado. Su muerte impidió que continuara la lucha armada tras “los arreglos”, aún en contra de la orden episcopal.

 

Quienes vean esta película tan reveladora, tan bien reali-zada y actuada, sin duda recomendarán a otras personas que no dejen de verla, Yo mismo lo estoy haciendo ahora, y… ¡que viva Cristo Rey!