La magia del entusiasmo


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"La magia del entusiasmo.

Toma ahora mismo la firme decisión de duplicar la cantidad de entusiasmo que has dedicado a tu trabajo y a tu vida. Si llevas a cabo esta resolución, verás resultados asombrosos. Probablemente doblaras tus ingresos y duplicarás tu felicidad. Dales a tus hijos un solo regalo: el entusiasmo.

¿A qué te dedicas? ¿En qué trabajas? ¿Podrías decir que ese trabajo te llena de satisfacción, de realización personal? Si tu trabajo tiene algún valor, más vale que lo realices con entusiasmo.

Es deprimente el tener que ir todos los días a un trabajo, a la oficina, al taller o al campo, y no sentir ninguna ilusión, no tener más remedio que hacerlo. Valdría la pena intentar realizar lo mismo que haces, pero poniéndole todo lo que puedas de ti mismo: ilusión, esfuerzo, interés, solamente para ver qué ocurre.

Decídete a amar tu trabajo; entonces ya no será una carga, sino un placer. Es muy posible que no necesites cambiar de trabajo para sentirte a gusto. Si uno cambia de actitud, si uno se empeña en ver el lado bueno, positivo, atractivo de sus tareas, éstas poco a poco se harán atractivas.

Tenemos que convencernos de una cosa: la facilidad o dificultad de tu trabajo depende de lo que pienses del mismo. Si piensas que es pesado será pesado; si piensas que es fácil, será fácil. Cuentan de dos obreros cuyo oficio en la fábrica era hacer tornillos y que uno de ellos odiaba su trabajo por monótono y aburrido; pero un día se le ocurrió hacer un reto a su compañero para ver quién fabricaba más y mejores tornillos. Muy pronto este hombre subió de puesto y siguió con el mismo sistema de hacer interesante su trabajo. Y a los pocos años era el gerente general de la fábrica.

«Pero es que a mi no se me da el entusiasmo; yo soy mas bien apático, frío. ¿Se puede comprar el entusiasmo en la tienda?» El entusiasmo se puede adquirir. Hay una fórmula muy sencilla para adquirirlo: actúa como si estuvieras lleno a rebosar de entusiasmo, y verás que el entusiasmo comienza a nacer dentro de ti. Primero tendrás que forzarte a ti mismo, porque no saldrá espontáneo; con el tiempo, llegarás a sentir verdadero entusiasmo por tu trabajo.

Walter Clerysler dijo una vez : «Si trato de elegir entre dos hombres de capacidad idéntica, pero uno de ellos posee un entusiasmo declarado, sé que este llegará muy lejos, pues el entusiasmo puede con todos los obstáculos». El mismo declaró abiertamente, cuando se le preguntó cuál había sido la causa principal de su éxito: «El verdadero secreto del éxito es el entusiasmo y hasta diré más, la exaltación. Me agrada ver a un hombre que se enardece. La fogosidad del ánimo es lo que lleva a triunfar en la vida». El simple hecho de poner un enorme entusiasmo en lo que hacemos, en nuestro trabajo, no importa el que sea, puede revolucionar nuestra vida. El que quiera probarlo que lo haga. En definitiva lo que da sabor a nuestra existencia es el entusiasmo, el amor, la ilusión con que vivimos.

Nadie es tan viejo como aquel que ha perdido el entusiasmo. El que ha perdido el entusiasmo se está muriendo, y muriendo muy de prisa.

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