Lo unico necesario (II)


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Lo único necesario II

Se nos cuenta en la Biblia, que al final de los tiempos una vez que hayamos resucitado, todos los hombres nos vamos a reunir. Es impresionante la cantidad de personas que vamos a ser, millones y millones de seres humanos .

En ese momento va a venir Dios de una manera solemne, rodeado de ángeles, para decir unas palabras a los hombres. Toda esa gran multitud estará dividida en dos partes, unos, se nos dice, estarán a la derecha, otros estarán a la izquierda. Los que están a la derecha saben que definitivamente se han salvado. Nada ni nadie les podrá quitar esa felicidad eterna que lograron con su buena vida. Los que están a la izquierda saben que definitivamente se han perdido para siempre y que nada ni nadie podrá, cambiar ya su situación .

Tu y yo, todos los hombres, estaremos ahí presentes. Estaremos a la derecha o estaremos a la izquierda. Si estamos a la derecha, escucharemos las palabras más hermosas, que se puedan oír de labios de Dios, "Venid benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino de los Cielos preparado para vosotros, se nos dice, desde el principio del mundo". Si estamos a la izquierda escucharemos las palabras más tremendas que se puedan escuchar de labios de Dios: "Id malditos al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles ".

Me salvé, no me salvé, este es el asunto más importante. Esto es lo único necesario de lo que habla el maestro de Nazaret, Jesús. A pesar de ser el asunto más importante, nadie lo podrá resolver en tu lugar. Cada uno tiene que resolver este problema por si mismo, no hay secretarios, no hay embajadores, ni representantes. Es un asunto aparte, ineludible, aunque uno no se preocupe, aunque uno no tenga ganas de meditarlo, de pensarlo en serio, el asunto, el problema, esta ahí, presente. Tanto los que se han preocupado como los que no se han preocupado de su salvación, al pasar el umbral de esta vida, se encontrarán de frente, a un problema resuelto o no resuelto: me salvé, no me salvé .

En este momento yo me permito una reflexión sencilla ¿Cuánto tiempo le dedico a este asunto de mi salvación eterna? ¿Cuantas veces pienso en El? ¿Lo tengo solucionado? ¿Lo tengo en regla? ¿O hace mucho tiempo, quizás muchos años que ya no me preocupo y me tiene sin cuidado? Y si yo no me preocupo de mí propia salvación, ¿Quién se va a preocupar? Si yo no arreglo este asunto, que es mío, que nadie lo va resolver por mi, si no me preocupo por solucionarlo ¿Quién lo va a solucionar en mi lugar?

Un día me dirá Dios: "Ven, bendito de mi Padre". O, "apártate de mí, maldito". Dios está escribiendo ya en el Libro de la Vida la frase que dirá al final de mi existencia .

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