Lecturas Viernes 14 de Diciembre 2012


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VIERNES 14

Santos: Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia; Juan Paniagua,anacoreta. Beata Francisca Schervier fundadora. Memoria (Blanco)

SERÍA TU PAZ COMO UN RÍO

Is 48,17-19, Mt 11,16-19

Ambas lecturas dan una mirada crítica al pasado de Israel. El profetaIsaías repasa la historia reciente del reino de Judá y discierne que todos losdescalabros que sufrieron, —exilio, destrucción de Jerusalén, pérdida de lalibertad— podrían haberse evitado, si los dirigentes y el pueblo en general,hubiesen aprendido a escuchar los llamamientos proféticos y las en lainstrucciones contenidas en la Torah. Ni una cosa ni otra cosa ocurrieronporque optaron por una elección insensata, apostándole a los pactos militarescon aliados engañosos. En tiempos de Juan el Bautista y Jesús, el pueblo volvióa confundirse y desestimó por igual ambas opciones. Al profeta del Jordán lodesairaron por su manera ascética de vivir y al Señor Jesús, lo ningunearonporque acogía gustosamente a los pecadores públicos y por compartir la mesa conellos. Se atoraron en esos pretextos y desoyeron el mensaje de fondo que habríasido su salvación.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Ga 6, 14)

No permita Dios que yo me gloríe en algo que no sea la cruz de nuestroSeñor Jesucristo, por la cual, el mundo está crucificado para mí y yo para elmundo.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que inspiraste a san Juan de la Cruz un espíritu de totalabnegación por amor a Cristo crucificado, concédenos, por su intercesión, elvalor de renunciar a nuestro egoísmo, para compartir la gloria de tu Hijo, quevive y reina contigo...

LITURGIA DE LA PALABRA

¡Ojalá hubieras obedecido mis mandatos!

Del libro del profeta Isaías: 48, 17-19

Esto dice el Señor, tu redentor, el Dios de Israel:
"Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye en lo que es provechoso, elque te guía por el camino que debes seguir. ¡Ojalá hubieras obedecido mis mandatos!Sería tu paz como un río y tu justicia, como las olas del mar. Tu descendenciasería como la arena y como granos de arena, los frutos de tus entrañas. Nuncatu nombre hubiera sido borrado ni arrancado de mi presencia".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que cotilla en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasosni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir susmandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca semarchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque elSeñor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.R/.

ACLAMACIÓN R/. Aleluya, aleluya.
Ya viene el Señor, salgamos a su encuentro; Él es el príncipe de la paz. R/.

No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.

Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 16-19

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con qué podré comparar a esta gente? Essemejante a los niños que se sientan en las plazas y se vuelven a suscompañeros para gritarles: ‘Tocamos la flauta y no han bailado; cantamoscanciones tristes y no han llorado'.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: ‘Tiene un demonio'. Vieneel Hijo del hombre, y dicen: ‘Ése es un glotón y un borracho, amigo depublicanos y gente de mal vivir'. Pero la sabiduría de Dios se justifica a símisma por sus obras".
 Palabra del Señor. Gloriaa ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos en esta festividadde san Juan de la Cruz, y concede a quienes celebramos hoy el memorial de lapasión de Cristo, aprender a sacrificarnos por nuestros hermanos. PorJesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 16, 24)

Si alguno quiere venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que tome sucruz y que me siga, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, tú que ayudaste a san Juan de la Cruz a vivir el misterio de lapasión de tu Hijo, concédenos que este sacrificio que hemos celebrado nosimpulse a seguir con fidelidad a Cristo y a trabajar en la Iglesia por lasalvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.