Lecturas Domingo 28 de Octubre 2012, XXX domingo ordinario


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DOMINGO 28

Santos: Simón "elCananeo" y Judas Tadeo, apóstoles y mártires; Abraham de Éfeso, obispo.Beato Rainiero del Santo sepulcro, religioso.

UNA RENOVACIÓN PROFUNDA DE ISRAEL

Jr 31,7-9; Hb 5,1-6; Mc 10,46-52

El profeta Jeremías padeció en carne propia la destrucción de Jerusalén. Lavio reducida a escombros y cenizas. Era necesario reedificarla a fondo y desdeabajo. El pequeño resto que sobrevivió a la catástrofe había mantenido a salvosu esperanza. Por esa razón el profeta se mantuvo atento, deletreando la aurorade la salvación. Todos los que fueran capaces de volver a confiar en Dios,podrían emprender el camino de regreso. Nadie quedaría excluido, para mostrarlobastaba enlistar a los cojos, los ciegos, las mujeres embarazadas y las querecién habían dado a luz, en la caravana de los repatriados. En la ciudad deJericó, Bartimeo también vería resurgir su esperanza y su vista. Tantos años deceguera no le habían privado de la alegría de vivir ni de la confianza en Dios.El encuentro con Jesús reavivó sus ganas de recomenzar su vida; volvió aentusiasmarse con la idea de recuperar la vista; dejó su situación depostración se acercó a Jesús y con la vista recuperada, lo siguió hacia Jerusalén.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104,3-4)

Alégrese el corazón de los quebuscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor; busquen continuamente supresencia.

ORACIÓN COLECTA

Aumenta, Señor, en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para quecumplamos con amor tus mandamientos y podamos conseguir, así, el cielo que nostienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Vienen a mí llorando, pero yo losconsolaré y los guiaré.

Del libro del profeta Jeremías:31, 7-9

Esto dice el Señor: "Griten de alegría por Jacob, regocíjense por elmejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: 'El Señor ha salvado a supueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel'.
He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde losconfines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer encintay la que acaba de dar a luz.
Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré;los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán.Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del salmo 125 R/. Grandes cosashas hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces nocesaba de reír nuestra boca ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R/.
Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas ha hecho porellos el Señor!". Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por supueblo el Señor. R/.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestrasuerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran condolor. R/.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán consus gavillas. R/.

Tú eres sacerdote eterno, comoMelquisedec.

De la carta a los hebreos: 5, 1-6

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres yestá constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecerdones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes yextraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así comodebe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos tambiénpor los suyos propios.
Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, comolo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad desumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te heengendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno,como Melquisedec. Palabra deDios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN (Cfr. 2 Tm 1, 10) R/.Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer lavida por medio del Evangelio. R/.

Maestro, que pueda ver

Del santo Evangelio según sanMarcos: 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos yde mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde delcamino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó agritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!". Muchos loreprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte:"¡Hijo de David, ten compasión de mí!".
Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego,diciéndole: "¡Ánimo! Levántate, porque Él te llama". El ciego tiró sumanto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús:"¿Qué quieres que haga por ti?". El ciego le contestó: "Maestro,que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Almomento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Como Bartimeo, el ciego delevangelio, también nosotros nos acercamos a Jesús y le pedimos que tenga compasiónde nosotros, y de toda la familia humana.
Después de cada petición diremos:
Jesús, hijo deDavid, escúchanos.
Por los ciegos, por los inválidos, por todos los que sufren alguna disminución.Oremos.
Por las personas y las organizaciones que trabajan al servicio de los enfermosy los discapacitados. Oremos.
Por los que viven sin luz ni esperanza. Oremos.
Por los pueblos marcados por el hambre y por las guerras. Oremos.
Por los jóvenes que trabajan al servicio de los pobres y que luchan por unmundo más justo. Oremos.
Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad que aún no creen enJesucristo. Oremos.
Por todos los que en este domingo, en el mundo entero, nos hemos reunido paracelebrar la Eucaristía. Oremos,
Escucha, Señor Jesús, nuestras peticiones.Danos tu mano, danos tu luz. Y haz que, como el ciego de Jericó, te sigamossiempre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor,con bondad, las ofrendas que te presentamos, a fin de que esta celebracióneucarística sea para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos delTiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ef 5, 2)

Cristo nos amó y se entregó a la muerte por nosotros, como ofrenda yvíctima agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijonos haga morir de veras al pecado y renacer a una nueva vida. Por Jesucristo,nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTROTIEMPO.- Los expertos que se han ocupado de analizar nuestro perfil como nación noshan dicho de todo: víctimas de la fracasomía, ciudadanos omisos, corruptosempedernidos, simuladores incapaces de ventilar nuestra identidad sindisimulos. Varias veces han pronosticado nuestra ruina y extinción y noobstante estamos de pie, pese a tantos males sociales, políticos y económicosque nos aquejan. Extrañamente no hemos perdido del todo la esperanza. Ladeclaración del ciego Bartimeo puede estimularnos: "Maestro, que vea otravez". Desde esta óptica, es imprescindible reavivar la esperanza. Si nosdejamos robar el sueño nacional, será necesario volverlo a bosquejar. Cuando unpueblo cree en sus raíces, valora sus logros culturales y sabe producir hombrescapaces, que le permitan enfrentar sus crisis añejas y recientes.