La Invencible

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No me refiero a la flota de Felipe II sino a la Iglesia Católica.
Leí en un artículo de Alejo Fernández ese gran defensor de la fe que escribe desde Mérida (Badajoz), una frase que me gustó: LA IGLESIA CATÓLICA ES LA ÚNICA INSTITUCIÓN QUE LLEVA DOS MIL AÑOS VIENDO LAS TUMBAS DE TODOS SUS ENEMIGOS.

Así es. Desde los emperadores romanos Diocleciano, Decio y Nerón hasta los modernos Hitler, Stalin y los de nuestros días.
Por mucho daño que hagan a la Iglesia sus perseguidores, ninguno acabará con ella pues Cristo-Dios ha prometido que durará hasta el final de los tiempos, y CONTRA DIOS, NO PUEDE NADIE.

Acepto que en la Iglesia Católica no todo es perfecto, porque está formada por hombres limitados y pecadores.
Pero los pecados de los hombres no impiden que la Iglesia Católica sea la única fundada por Cristo en san Pedro, y que la Historia nos facilite todos los sucesores legítimos desde san Pedro al Papa de hoy.

Creo que fue San Agustín quien dijo que una manifestación de la protección de Dios a la Iglesia Católica es que ella sigue en pie a pesar de los pecados de los católicos.

Sin embargo, algunas personas parecen escarabajos peloteros que se dedican a amontonar excrementos: sólo se fijan en los pecados de la Iglesia.
Pero si ponemos en un platillo de la balanza lo negativo de la Iglesia y en el otro platillo lo positivo, la balanza se desequilibra enormemente a favor de lo positivo.
En la Iglesia Católica hay muchos pecadores, pero también muchos santos y bienhechores de la humanidad.

La Iglesia católica es la institución más bienhechora de la humanidad.
No sólo porque fue la primera en la historia en fundar hospitales, asilos, orfanatos, escuelas y universidades, sino que hoy tiene 23.000 centros de beneficencia en el mundo, según el estudio de Brunori (Ed. Rialp).
Esto no lo tiene nadie en el mundo.

Por eso yo aconsejaría a los que disfrutan señalando lo negativo de la Iglesia se fijen en lo positivo.
Y que no duden que por mucho daño que la hagan, ellos terminarán en la tumba, y no faltarán católicos que pasen por allí y digan: “Aquí yace un iluso que pensó acabar con la Iglesia, pero fue él quien acabó aquí”.
No sé dónde fue que alguien pintó en una pared: DIOS HA MUERTO: Nietzsche.
Y otro pintó debajo: NIETZSCHE HA MUERTO: Dios