Hombre de fe 2.


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Hombre de fe

Me llenó de alegría

escuchar a una persona:

-“Usted me enseñó a creer.”

Porque yo no era un hombre de fe.

Yo era uno de ésos

que a todo le ven

lo imposible y difícil,

que me ahogaba en un vaso de agua,

y temblaba ante una meta difícil.

Ahora he crecido un poco en la fe,

y he decidido aumentarla

desde el día en que vi que funciona,

y que es cierto lo que dijo Jesús:

-