Historia de unos pantalones mojados: una verdadera amistad

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1) Para saber

 

En ocasiones podemos medir la amistad según nos sentimos beneficiados: Si nos complace estar con alguien afirmamos que es un buen amigo, y si nos cae antipática no la consideramos una amiga. Sin embargo la amistad es mucho más.

La palabra “amistad” viene de la voz latina “amicitia”, que a su vez está relacionada con “amare”, con el amor. Hay verdadera amistad cuando hay amor, y no solo cierto interés. Pero el amor implica querer y procurar el bien del amigo, aunque en ocasiones comportara sacrificarnos.

 

2) Para pensar

 

Esta es la historia de Juanito, un niño de nueve años. Estaba en el salón de clases resolviendo un examen y ya casi era la hora de entregarlo. Esa mañana había bebido mucha agua. Por no pedir permiso para salir, prefirió terminar su examen, pero no aguantó más y un charco de agua rodeó sus pies y la parte de adelante sus pantalones quedaron muy mojados.

Sintió que el mundo se le venía encima. Nunca antes le había pasado. Sabía que cuando los otros niños se dieran cuenta no los podría parar. Sería la burla de todos. Las niñas no volverían a hablarle... Una gran vergüenza se apoderó de él.

No sabiendo qué hacer, agachó la cabeza y oró: “Querido Dios, ¡necesito tu ayuda ahora! ¡es una emergencia! ¡No sé qué hacer!”.

Al levantar la cabeza después de su oración vió venir a la maestra y pensó que había sido descubierto. Mientras la profesora caminaba hacia él, una compañera de nombre Susy, que iba cargando un pez dorado en un recipiente lleno de agua, se tropezó e inexplicablemente derramó toda el agua en los pantalones de Juanito. El niño aparentó estar enojado, pero al mismo tiempo decía dentro de sí: ¡“Gracias, Señor! ¡Gracias, Señor!

Ahora, de repente, la situación cambió por completo. En lugar de ser ridiculizado, Juanito era objeto de simpatía y compasión.

La profesora lo llevó rápidamente al gimnasio y le hizo poner ropa de deporte mientras se secaban sus pantalones.

Todos los otros niños se pusieron a limpiar alrededor del pupitre. Pero como así es la vida, el ridículo que le habría tocado enfrentar fue pasado sobre alguien más… sobre su compañera Susy. Ella trataba de ayudar, pero, no la dejaban y la miraban feo: ¡“Has hecho ya suficiente, torpe”!

Al final de la jornada, al llegar Juanito a la parada del autobús vio que ahí estaba Susy esperando el camión. Juanito se dirigió a Susy y, en un murmullo le preguntó: “¿Lo hiciste a propósito, verdad?'” Susy le respondió, también en un murmullo: “Yo también un día me oriné en los pantalones una vez”.

A Susy no le importó quedar mal ante todos por salvar “la honra” de Juanito. Una muestra de verdadera amistad que sabe pasar sobre los propios intereses por ayudar a los demás.

 

3) Para vivir

 

Por ello el amor en la amistad incluye la comprensión, el saber situarse en la posición del otro. Como se dice popularmente, “ponerse en los zapatos del otro”, lo cual facilita que haya empatía, es decir, una identificación afectiva con la otra persona. Muchos problemas o discusiones se evitarían si procuráramos comprender cómo se siente la otra persona.

Sigamos el consejo que san Josemaría Escrivá nos da en Camino: «Más que en “dar”, la caridad está en “comprender”. –Por eso busca una excusa para tu prójimo –las hay siempre–, si tienes el deber de juzgar» (n. 463).