¿Hay seminarios para personas mayores?

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

¿Hay seminarios para personas mayores?

Gregorio pregunta:

Reverendo Padre,

Desde hace muchos años he estado dando vueltas en mi corazón a la posibilidad de ser sacerdote. Soy catequista, ayudo en la parroquia como ministro extraordinario de la comunión, rezo y llevo una vida normal. Acabo de jubilarme. Enviudé hace 15 años y mis dos hijas ya se han casado felizmente y, si Dios quiere, pronto seré abuelo. Me pregunto si yo también puedo ser sacerdote y cuál sería el proceso para mi formación en caso de que esto fuera posible. Sinceramente no me veo sentándome en un aula con chicos que podrían ser mis hijos... Gracias por orientarme.

Estimado Gregorio,

Enhorabuena por el apostolado que hace en su parroquia, por sus dos hijas y por el nieto que viene en camino. Os encomendaré a todos en mis oraciones.

Respecto a la inquietud por el sacerdocio que ha venido madurando, podría decirle que, a primera vista, no habría ningún impedimento desde el punto de vista canónico para que Ud. pudiera emprender el camino al sacerdocio. Naturalmente, el obispo de su diócesis, o un sacerdote a quien él encomiende esta tarea, es el más idóneo para decidir si efectivamente reúne las cualidades espirituales, humanas y morales que podrían indicar la existencia de una vocación sacerdotal en Ud.

Por ello, lo primero que hay que hacer es tener una entrevista con su obispo, exponerle sus inquietudes y él podrá orientarle mejor al respecto.

Naturalmente el proceso de formación para una persona mayor, en la que se presupone una madurez y unos hábitos de vida cristiana, no será tan largo como para alguien que está todavía fraguando su personalidad. No obstante, es muy necesario que en este período, además de los estudios, logre hábitos de vida sacerdotal, de vida interior, etc. para que luego éstos sostengan su futuro sacerdocio. De la adquisición de estos hábitos dependerá también el que sea prudente o no que Ud. dé ese paso. Aquí su edad le hace jugar con desventaja... pero la gracia de Dios todo lo puede.

Al hablar con su obispo, trátele también el tema de la formación y pregunte cuál sería el plan formativo que seguiría. Él podrá aclarar todas sus dudas.

Conviene también que sus hijas estén de acuerdo con este paso que va a dar... que implicará el estar atendiendo a otras personas y no sólo a ellos. Si para ellas esto no es posible de aceptar, quizás haya que orar mucho para discernir si es lo que el Señor quiere.

Nuevamente, lo encomendaré mucho a Ud. en su discernimiento, y a toda la familia.