¿Hay manera de sacarle la vuelta a la ley del celibato?

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¿Hay manera de sacarle la vuelta a la ley del celibato?

Fede pregunta:

Querido P. Ricardo,

Tengo 21 años y desde hace unos meses experimento un gran interés por el sacerdocio. Creo que es una profesión que me viene como anillo al dedo. Sólo hay algo que no acaba de cuadrarme y es la obligación del celibato. ¿Hay alguna manera de poder ser sacerdote sin renunciar al matrimonio?

Muy querido Fede,

Te felicito por tu interés por el sacerdocio. Personalmente creo que todo joven católico debe alguna vez plantearse si es ése su llamado. Pero también quisiera invitarte a que conocieras un poco mejor lo que es la vocación al sacerdocio antes de lanzarte en pos de ella con entusiasmo y alegría.

Te hago esta invitación a raíz de tu misma pregunta. Por una parte, describes al sacerdocio como una profesión o un trabajo; por otra, parece que el celibato es sólo una ley molesta a la que hay que sacarle la vuelta o, en el mejor de los casos, soportar. Creo que ninguna de las dos apreciaciones refleja lo que el sacerdocio católico es realmente.

El sacerdocio es una respuesta de amor a un llamado de Dios. Sin duda ninguna hay cosas que hacemos como sacerdotes, pero no es una profesión como podría ser la del arquitecto o la del abogado... es más bien algo que somos. Es la entrega total de ti mismo a Jesucristo por amor. Es la respuesta a la invitación que Él nos hace de "dejarlo todo, tomar nuestra cruz y seguirlo". Cristo mandó a sus apóstoles a anunciar el evangelio a todo el mundo, a predicar su palabra, a ser sal de la tierra, a ser ovejas en medio de lobos que serán odiados por el mundo como Él lo fue y lo es... no es un trabajo o un oficio que se tiene y que, cuando hay una mejor oportunidad, se deja para subir el escalafón... Ser sacerdote es un estilo radical de vivir la fe, de practicar el evangelio, de seguir a Jesucristo, de comprometerte con Él y apostarlo todo por Él.

Si lees las cartas de san Pablo y te empapas de su experiencia personal de darás cuenta aún más de lo que significa ser sacerdote: "para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia"; "todo lo he considerado estiércol en comparación con la sublimidad del conocimiento de Cristo".

Es en este contexto que puedes entender porqué la Iglesia pide que los sacerdotes sean célibes. Es un signo de lo que somos en virtud del sacramento del orden y a pesar de nuestras debilidades: iconos vivos de Jesucristo. Es una manifestación de nuestra entrega incondicional a Él, tal y como la entendieron y vivieron los apóstoles desde los inicios de la Iglesia. Es, en definitiva, una muestra más de que el sacerdocio no es una profesión cualquiera, sino algo que somos, que nos lleva a tomar la cruz por amor cada día y en totalidad, para servir al Señor y a los demás con amor indiviso. Es prestarle a Cristo tu corazón para que a través de ti ame a todos los hombres y mujeres, sin preferencias, sin límites, sin restricciones.

Espero que esto te aclare un poco las ideas sobre el sacerdocio, pero no dejes de pedirle luz al Señor para que Él te ilumine y haga comprender que el celibato no es ante todo una norma disciplinar, sino una invitación a ser sólo de Él y para los hermanos.