Estuve en el seminario y me salí, pero siento que debo volver

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Estuve en el seminario y me salí, pero siento que debo volver

Marco Antonio pregunta:

Muy querido P. Ricardo,

Estuve en el seminario hace unos años y llegué hasta filosofía. Pero no me sentía a gusto y me salí. Ahora estudio medicina. Pero cada vez que voy de regreso a mi casa, aún teniedo una novia estupenda, siento que en mi pecho arde el deseo de ser sacerdote. ¿Puedo volver al seminario?

Muy estimado Marco Antonio,

Gracias por tu pregunta. Comprenderás que este medio no es el más adecuado para responder con detalle y que me haría falta conocerte mejor para poder darte un consejo certero. Sin embargo, permíteme hacer contigo unas reflexiones que te puedan ayudar a discernir la voluntad de Dios.

Tú saliste del seminario libremente, por lo que puedo entrever en tu mensaje. Si los superiores del seminario o tu director espiritual no te han dicho que el sacerdocio no es tu camino, que sirvas mejor al Señor como laico, etc., uno puede suponer que el camino al sacerdocio es todavía una opción. Si, en cambio, quien representa a Dios por la misión que la Iglesia le ha confiado te dice que no va por ahí, la respuesta es muy clara: Dios prefiere que le sirvas en otro estado de vida.

Ahora bien, para volver al seminario es indispensable que retomes el contacto con quien era tu formador en el seminario para que él te aconseje y oriete convenientemente. Si piensas ingresar a otro seminario, el derecho canónico pide que lleves una carta de recomendación del seminario en el que estudiaste antes de que puedan admitirte.

Quizás lo más sencillo será que vayas a hablar con el rector del seminario, le expongas con sinceridad los motivos por los que abandonaste el seminario, lo que ha ido tu vida en este último período y cuáles son las inquietudes que experimentas y que parecen indicar que Dios te llama al sacerdocio.

En todo esto, no dejes de encomendar tu camino a María y, mientras disciernes, aplícate con entusiasmo al estudio de la medicina, para que sirvas al Señor independientemente de que te quiera médico de cuerpos o de almas y así lleves a muchas personas al cielo.

Cuenta con mis oraciones.