¿Es la vocación sacerdotal un escape del mundo?

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¿Es la vocación sacerdotal un escape del mundo?

Pablo pregunta:

¿Es la vocación al sacerdocio un escape a  vivir lo cotidiano? ¿Cómo puedo saber yo si sirvo mejor a Dios  siguiendo el llamado que Él me hace?

Estimado Pablo:

No olvides nunca que la vocación es una respuesta en la fe.  Fe en el triunfo de tu vida; fe en que no serás defraudado en nada de lo que confiadamente has entregado. Cuando sigues a Cristo en el sacerdocio o en la vida consagrada, no te  has negado a vivir, ni amar; sino que has descubierto una medida superior de vivir y amar: Cristo. Es verdad, no se da sin misterios, no se da  sin luchas, no se da sin dolor... Todo esto es humano y Dios no nos deshumaniza cuando nos llama; deshumanizados no le interesaríamos.  Como alguna vez escribió el P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, «el misterio hermoso de tu vida es esa cruz que forma el encuentro de lo humano y lo divino en ti.  No pidas ser consolado en el mundo, cuando Cristo te pide estar abiertos a más; no pidas reposo, cuando Cristo te pide y te llama a subir más arriba; no pidas la paz, cuando Cristo te pide estar en acto de entrega y en pie de lucha».

Por lo tanto, el sacerdocio no es para los cobardes que tienen miedo de afrontar la vida. Es más bien para aquellos que, conociendo todas las cosas buenas que tiene la vida, deciden vivirla en plenitud. Es como el que encuentra el tesoro escondido en el campo y vende todo para poder tener ese tesoro y luego repartirlo a manos llenas.

Te encomiendo especialmente a María, para que ella te alcance la fe y la fortaleza que necesitas en tu camino.