¿Es verdad que la vida contemplativa es algo egoísta e inútil en nuestros días?

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¿Es verdad que la vida contemplativa es algo egoísta e inútil en nuestros días?

Clara pregunta:

Padre Ricardo,

Estoy debatiéndome desde hace unos meses entre entrar a un convento de vida contemplativa o más bien a una congregación de vida activa. Para mi discernimiento me está ayudando mi párroco. Sin embargo, hace poco hablé con un sacerdote amigo de la familia y me dijo que definitivamente tendría que unirme a una congregación de vida activa, pues la vida contemplativa está centrada en sí misma y no aporta gran cosa a la vida de la Iglesia y de la sociedad. Me decía que lo que hace falta es quién atienda a los pobres, enfermos, marginados, que dé catequesis y que sería un desperdicio encerrarme en un convento a rezar todo el día, que sería un acto egoísta. Esto me ha turbado y confundido mucho. ¿Es verdad que la vida contemplativa es una opción egoísta y de replegarse sobre sí mismo? Yo sólo quiero hacer la voluntad de Dios, pero no creo que él me pida que me encierre en mí misma en lugar de darme a los demás. No obstante, un día el claustro me resulta irresistible y otro quiero poner mis talentos al servicio de los demás en la vida activa. Todavía tengo que acabar de discernir poniendo todo en manos de Dios.

Muy querida Clara,

Creo que en primer lugar tenemos que dar gracias a Dios por hacerte percibir con claridad que Él te quiere sólo para sí y darte la gracia de darle un sí, aunque todavía tengas que resolver la cuestión del dónde. Agradécele también que haya puesto en tu camino a tu párroco que te está ayudando con tu discernimiento vocacional. Sin lugar a dudas él te podrá orientar pues te conoce mejor.

No te preocupes ni des importancia a esa confusión: la vida contemplativa es un camino hermoso y válido para entregarse a Dios. No hace falta tener una vocación a la vida contemplativa para darse cuenta del valor e importancia que ésta tiene para la vida de la Iglesia y de la sociedad. No por nada Juan Pablo II quiso que en el Vaticano se erigiera un convento de clausura para que desde ahí se elevaran oraciones por toda la Iglesia y por el ministerio del vicario de Cristo.

La vocación a la vida activa también es necesaria, no porque sea mejor o más importante que la contemplativa, sino porque la Iglesia es un cuerpo y cada miembro tiene en él su función. Cada miembro necesita al resto. Los laicos necesitan a los religiosos, los activos necesitan a los contemplativos para que los sostengan con su oración y los contemplativos necesitan a los de vida activa para que su oración tenga un instrumento que la haga dar fruto.

Continúa en tu discernimiento poniendo todo en las manos de Dios y haciendo todo lo que esté de tu parte para que su gracia pueda edificar sobre tu esfuerzo y colaboración. Tú le buscas porque Él te está buscando primero. Cunado Él lo vea conveniente, te revelará sus caminos.