¿Es ser demasiado mayor un obstáculo?

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¿Es ser demasiado mayor un obstáculo?

Mauricio pregunta:

P. Ricardo,

Desde que era joven he sentido el llamado al sacerdocio en una orden, pero realmente nunca me he detenido para afrontar esta inquietud. Ahora que he llegado a una edad madura, me doy cuenta que todo lo que he ganado de dinero, prestigio social, etc. realmente me deja muy vacío. Cuando llego a mi casa por la noche, después de un día intenso de trabajo, me doy cuenta que mi vida pudo haber sido diferente... Me armé de valor y fui a tocar la puerta de una orden religiosa. Sin embargo, me han dicho que por mi edad no puedo formar parte de su comunidad. ¿Por qué no me permiten seguir a Cristo en esa comunidad a los 45 años si soy soltero, tengo buenas costumbres, etc.?

Muy estimado Mauricio,

Gracias por tu mensaje. Es hermoso ver cómo la gracia de Dios trabaja en su alma y sigue esperando una respuesta generosa, incluso "en la hora undécima".

Respondiendo a tu pregunta, efectivamente en ciertas órdenes o congregaciones existe un límite de edad para poder ingresar. Esto se debe generalmente a que una persona, a una cierta edad, puede estar ya "hecha" en su personalidad, en su forma de ser, y podría resultarle muy costoso dejar esto de lado para adquirir el estilo propio, la espiritualidad propia de una cierta comunidad. Ahora bien, esto depende de cada familia religosa o movimiento.

Si tu inquietud es por el sacerdocio, te recomiendo que vayas con el encargado de la pastoral vocacional de tu diócesis. Él podrá seguramente orientarte hacia un seminario en el que puedas preparate para recibir las sagadas órdenes. Incluso si lo que sientes que Dios te pide es la vida religiosa, también él, o tu obispo, podrán orientarte a aquellas comunidades para las que la edad no constituye un obstáculo.

Sigue orando mucho y pidiendo luz al Señor y ten la seguridad de que Dios te hablará a través de sus representantes. Si te ha alejado de una comunidad concreta a través de una negativa, no es que no quiera tu entrega, sino que te quiere dando frutos en otra parte del jardín de Dios que es la Iglesia, y ahí te espera con los brazos abiertos.

Cuenta con mis oraciones.