¿Es indispensable la dirección espiritual para llevar a cabo un proceso de discernimiento vocacional?

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¿Es indispensable la dirección espiritual para llevar a cabo un proceso de discernimiento vocacional?

Sara Elena pregunta:

¿Es indispensable la dirección espiritual para llevar a cabo un proceso de discernimiento vocacional o puedo realizarlo por mi cuenta?

Estimada Sara Elena,

Dios nuestro Señor puede llamar a los hombres y mujeres a su servicio como Él quiere, de las maneras que a Él le parezcan mejores, en la edad adecuada para cada uno, y a la misión específica que Él haya pensado en el momento de nuestra creación.

Sin embargo, Dios ha querido, en su infinita sabiduría, valerse de mediaciones humanas para mostrarnos su voluntad y comunicarnos su gracia. Esto quiere decir que quiere llegar hasta nosotros a través de otros hombres. Y efectivamente, así es siempre: la fe nos es transmitida por la familia, en la predicación, por la palabra. La gracia nos es conferida por los sacramentos que nos administra un ministro que actúa in persona Christi.

Y es que Dios es muy buen psicólogo. Sabe que los hombres y mujeres somos muy malos jueces en la propia causa y podemos equivocarnos y engañarnos fácilmente. Sabe también que necesitamos de seguridades y certezas de corte humano Por ejemplo, no nos basta sentir que Dios nos perdona, experimentamos la necesidad de escucharlo de manera sensitiva, humana: Yo te absuelvo

Así pues, en la dirección espiritual, un sacerdote, alma consagrada o un católico formado y maduro, son un instrumento privilegiado que Dios nos ofrece para descubrir su voluntad, para evitar engañarnos a nosotros mismos, para atinar en los medios concretos y pasos específicos que debemos dar para llegar a la plenitud de nuestra vocación cristiana, en el estado de vida que Dios quiera para nosotros.

Por ello, aunque Dios puede llamar a alguien sin necesidad de la dirección espiritual, la ayuda de un buen director suele dar a un alma la seguridad de ir caminando por el camino objetivo que Dios le propone. Esto, sin duda, es fuente de serenidad espiritual y madurez y por lo tanto es muy recomendable.

Obviamente, la dirección espiritual hay que vivirla en un ámbito de fe, pues no es una mera consultoría psicológica, sino un encuentro en la fe con Dios para descubrir su voluntad y, sobre todo, hacerla en la propia vida.

Que Dios te bendiga.