El Papa y el arte en Alemania

ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

1) Para saber

Hace unos días el Santo Padre visitó su tierra natal, Alemania, donde, como dijo el periodista Peter Seewald, “venció con su humildad la guerra de los medios de comunicación”.
Como un gesto de acercamiento y de unidad, el Papa quiso que se llevara a Alemania una pintura de Rafael que se guarda en los Museos Vaticanos, la “Virgen de Foligno”, para que se expusiera junto a otra del mismo autor que está en la ciudad de Dresde, la “Madonna Sistina”.
Fue un privilegio para la historia del arte y para la devoción mariana. Ambas muestran a la Virgen con el Niño, santos y querubines. El pueblo alemán, católicos y no católicos, quedaron muy agradecidos con esta muestra de buena voluntad del Papa.

2) Para pensar

La historia de las pinturas se remonta al año 1512. Rafael Sanzio recibe dos tareas: El cardenal Sigismondo dei Conti, le encargó la pintura de la Virgen de Foligno, para conmemorar un milagro al no ser dañada la casa del donante, en la ciudad de Foligno, al ser alcanzada por un rayo. Por su parte, el Papa Julio II le pidió la Madonna Sixtina para la iglesia de San Sixto.
La profesora de arte, Elizabeth Lev, observa que en la Virgen de Foligno, Santa María está preparada para ayudar a los que la invocan. Rodeada de un haz de luz, evoca a “la mujer envuelta en sol”, mientras que el arco delgado bajo sus pies recuerda a la luna creciente. El genio único de Rafael se revela en sus ángeles que, de la misma sustancia que las nubes, emergen a medida que la luz juega a través de sus contornos. Es un alarde de impresionante creatividad y virtuosismo.
En la parte inferior cuatro personajes (el donante, San Juan Bautista, san Francisco y San Jerónimo), rodean a un querubín que sostiene un letrero que es motivo de debate, pues para algunos es la firma del artista, y para otros es el INRI de la Cruz.
La otra pintura, la Madonna Sixtina, presenta a Santa María mirando a los ojos del espectador, invitándolo a dirigirle sus plegarias. También hay ángeles, pero ahora sus caras son más sobrenaturales y difuminadas. Cristo Niño parece a la vez más suave y cálido. Santa Bárbara mira a los pícaros ángeles, quizás los más famosos del arte, que hacen la obra más amable y accesible. El Papa Sixto (con la apariencia de Julio II) está orando por sus fieles, mostrando que la verdadera tarea del Papa es interceder por su rebaño.

3) Para vivir

La belleza ha formado parte de la enseñanza del pontificado del Papa Benedicto. Refiriéndose al arte, decía: “no sólo es una ocasión para el enriquecimiento cultural, sino que, antes que nada, puede ser un momento de gracia, el aliento para reforzar nuestra relación y nuestro diálogo con el Señor, para detenernos y contemplar, en la transición de la simple realidad externa a una más profunda, el rayo de belleza que nos golpea, que casi nos hiere en nuestro interior y que nos invita a dirigirnos hacia Dios”.
Un lugar importante en la oración del Papa lo ocupa la unidad de todos los cristianos. Estos cuadros parecen mostrar que será con la oración de todos nosotros a Nuestra Señora como se podrá conseguirla. No dejemos de rezar junto con el Papa por esta unidad.