Dios resiste a los soberbios


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Quisiera
hacerte algunas reflexiones que te ayuden a madurar en tu entrega y en
tu postura frente al plano de Dios sobre ti. Ante todo, deseo
recordarte que no hay camino de santidad al margen de la humildad. Nos
lo recuerda la Escritura: "Dios resiste a los soberbios y da su gracia
a los humildes". A través de toda la Escritura y del mismo Evangelio,
se puede contemplar a un Dios enamorado de la humildad. Si tú
profundizas en el porqué de esta realidad, descubrirás que la humildad
significa, en la práctica, el reconocimiento vivencial de Dios como
Señor y Creador. Es decir, la humildad debe ser un gesto típicamente
humano, un gesto que te acredite ante Dios como su creatura. En cambio,
la soberbia significa siempre enfrentamiento a Dios, rebeldía, rechazo,
sea cual fuera su forma; es decir, es un gesto auténticamente
demoníaco. Y de hecho, vemos que el pecado entró en el mundo por aquel
afán suicida y soberbio de "llegar a ser como dioses" (cf. Gn 3,5).