¿Digna?

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¿Digna?

Graciela pregunta:

Quiero ser religiosa pero el único obstáculo que tengo es que perdí la virginidad sabiendo que estaba mal lo que hacía. Lo he confesado y todo quedó ahí y no tengo ningún deseo de volver a hacer una experiencia así... aunque está claro que ésta no es la razón de mi vocación: no estoy huyendo de nada, pues hay razones mucho más válidas para seguirla, sobre todo el amor de Dios.

Pero cuando pienso en ser monja, me doy cuenta que ellas son tan santas y puras... simplemente no me siento digna. Sé que nadie es digna de ser la esposa de Jesucristo, pero me parece que yo sería más indigna que otras.

Muy estimada en Cristo, Graciela,

Si Dios te escoge para ser su esposa, no es por tus méritos, sino por una invitación que él te hace por puro amor, por pura gracia. Ciertamente, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para ser "dignos" de este don, de vivir de acuerdo con el amor que se nos da... No quiero minimizar las faltas, pero una caída aislada es algo que podemos superar con su perdón y misericordia infinitas y nos permite rehacer nuestras vidas con su ayuda... quizás con más humildad y creyendo más firmemente en nuestra pequeñez y debilidad. 

Naturalmente es verdad que hay ciertos comportamientos que desaconsejarían que siguiéramos una vida de consagración a Dios, por el modo en que nos afectan y debilitan. Pero lo que tú me describes parece no entrar en esta categoría de comportamientos.

Si eres más indigna que otras pero de todos modos tienes vocación, creo que tienes más motivos para entregarte con intensidad y en totalidad a un Dios que, no obstante todo, te sigue amando y te sigue llamando.

No te mires a ti misma. Mira sólo a Cristo. Que Dios te bendiga.