¿Cómo puedo vencer un hábito de impureza?

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¿Cómo puedo vencer un hábito de impureza?

Kike pregunta:

Muy querido P. Ricardo,

Creo que soy un joven normal. Tengo 18 años. Voy a misa los domingos y rezo de vez en cuando. Me gusta mucho la fiesta, salir con mis amigos y amigas. Pero tengo un problema: caigo muy frecuentemente en la masturbación. No quiero seguir con esos actos porque ofenden a Dios y, además, no me dan la felicidad que prometen. He intentado varias cosas, pero luego vuelvo a caer.

Estoy pensando en ser sacerdote (Dios se ha estado haciendo caa vez más presente en mi vida), pero creo que conviene que resuelva este capítulo antes de dar el paso. Y si no me llama al sacerdocio y más bien al matrimonio, pues creo que también debo ser dueño de mí mismo para poder entregarme plenamente a mi esposa cuando llegue el momento. ¿Cómo puedo vencer?

Estimado Kike ,

Por lo que me dices, sí eres un joven normal y, por lo mismo, tienes tambiés las inquietudes, ilusiones y dificultades comunes a muchos jóvenes.

Gozas, sin duda, de una gran ventaja: te conoces. Esto es ya una bendición, porque para poder vencer cualquier dificultad es indispensable conocerte, aceptarte y así poder superarte.

En el campo de la castidad, hay que tener presente que somos muy frágiles y que las tentaciones, sobre todo en determinadas etapas de la vida, pueden ser vehementes. Sin embargo, hay que luchar con mucha confianza y sin miedo sabiendo que Dios no permite que nadie sea probado más allá de sus fuerzas.

Mencionas que tienes un hábito más o menos arraigado de caer en la masturbación y que quieres salir de él. Esto ya es una ventaja. Lo otro esencial es tener la confianza en que, como a san Pablo, «te basta la gracia» de Dios y que, por lo tanto, vas a vencer.

Uno de los mejores consejos que puedo darte es el que Cristo dio a sus discípulos: «vigilad y orad».

Vigilar quiere decir estar atento para detectar las ocasiones en las que se presenta la tentación antes de que ésta pueda tomar fuerza. Tú te conoces. Si, por ejemplo, las tentaciones te asaltan con más frecuencia cuando estás sin hacer nada en tu casa, la solución será tener un horario para evitar esos momentos de ocio que pueden er tan problemáticos. O bien, si tú sabes que saliendo con una chica x, después tendrás problemas o tentaciones, quizás sea mejor no salir con ella o no salir con ella solo. Aquí hay que medir las propias fuerzas para no echar a perder algo que es maravilloso, como es nuestra sexualidad, con acciones que luego te dejan más vacío, más solo y, como dices tú, desilusionado. Este tipo de tentaciones se vencen desde lejos, es decir: no se dialoga, simplemente se dice que no y basta.

El otro medio es la oración: Cristo tiene que ser ´tu Amigo y tu aliado en el campo de batalla. Habla con Él en la Eucaristía. Encuéntrate con Él en la confesión frecuente, si es posible con el mismo confesor... y por frecuente quiero decir una vez al mes por lo menos, o cada vez que tengas la desgracia de cometer un pecado mortal.

En tu oración, el trato con la Santísima Virgen es importante, pues ella puede formar tu corazón varonil y joven como formó el de Jesucristo.

Además, procura hacer deporte, descansar, convivir con tus amigos, ser expansivo. La lógica de la masturbación (y de todo pecado, a decir verdad) es ecerrarse sobre uno mismo, dando la espalda a todo el mundo. Por ello, la táctica para vencer consiste en hacer o contrario: pensar en los demás, abrirte a las necesidades de los demás, tener a Dios en primero lugar, etc.

Si además puedes acudir a un director espiritual, tanto mejor. Ábrete con confianza y él te podrá ayudar a conquistar la virtud que tanto anhelas. No te desanimes si no todo sale bien a la primera. Como decía el P. Maciel, a Dios puede gustarle más la lucha que la posesión pacífica de una victoria.

Te encomiendo para que seas todo un hombre cabal y puedas así seguir a Dios por el camino que Él te marque, como sacerdote o como hombre casado.