¿Cómo puedo promover la adoración por las vocaciones?

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¿Cómo puedo promover la adoración por las vocaciones?

María Teresa pregunta:

Muy querido Padre,

Soy catequista de una parroquia en España y veo cómo los jóvenes tienen cada vez más dificultad para encontrarse con Cristo. Hay muchas distracciones y por eso muchos llamados no perciben su voz. Me entristece porque podrían ser muy felices encontrando su camino. El otro día leí en el evangelio que Jesús nos invitaba a "rogar al dueño de la mies" para que envíe operarios a su viña y decidí que tendría que proponer la adoración eucarística por las vocaciones en mi parroquia. Pero ahora no sé cómo hacerlo. ¿Me puede ayudar o sguerir algo?

Muy estimada María Teresa,

La felicito por su interés por las vocaciones. Sin duda el Señor la premiará por tomar en primera persona esta tarea fundamental para la Iglesia.

Para promover la adoración por las vocaciones, le recomiendo, en primer lugar, hablar con el párroco para conseguir su autorización. Una vez hecho esto, empiece con un pequeño grupo de personas que quieran estar en la adoración. No hace falta que sea algo espectacular, pero sí que estén ahí presentes, delante del Señor.

En esta sitio de internet puede encontrar una guía para la adoración por las vocaciones que puede serle de gran utilidad.

Ahora bien, además de orar, conviene que todos los participantes salgan con el compromiso de invitar a otra persona la próxima vez.

Si, con el tiempo, logra tener un coro (especialmente de jóvenes), y va dando protagonismo a diversas personas, sin duda ninguna esta experiencia florecerá. Creará, además, un especio de silencio para que todos puedan encontrarse con el Señor y si hubiera algún llamado -- y seguramente lo habrá -- pueda acoger la invitación del Señor a trabajar en su viña.

Es muy recomendable, también, que procure crear la tradición de la adoración poniendo un día y horario fijo, por ejemplo, el primer viernes de cada mes. Así todos saben que ese día tienen una cita con el Señor. Y promuévalo a lo grande: no tenga miedo.

Cuente con mis oraciones.