¿Cómo puede llamarme Dios si no soy santo?

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¿Cómo puede llamarme Dios si no soy santo?

 Joaquín pregunta:

Tengo la duda  de cómo saber si Dios me quiere llamar a mí, pues soy un joven común y corriente, ni tan malo ni tan santo. A veces creo que Dios me está llamando, pero ¿seré lo suficientemente bueno para Él?

  Estimado Joaquín:

Se ve claramente en todos los casos que Dios llama a quien quiere, que el llamado no depende un nuestras cualidades, de nuestros méritos, sino de su amor de predilección.  Toda la Escritura nos enseña esto: Dios se adelanta por amor a cualquier iniciativa del hombre.  No me habéis elegido vosotros a mí.  Yo os elegí a vosotros, éstas son las palabras del Evangelio.  A ti, a mí, a todos nos ha escogido Dios por amor, nos ha asociado a su cruz y a su gloria; nos pide seguir tras sus huellas dolorosas y al mismo tiempo nos inunda de la experiencia de un amor incomparable.

Yo, al menos, cada día voy descubriendo esa infinita riqueza de Dios.  Cada día descubro que el hecho de haber sido llamado por Dios no tienen ningún parangón en esta vida: ni las mayores riquezas ni los amores humanos más nobles significan nada frente a la posibilidad de sentir su amor un segundo. ¡Qué seguridad! ¡Qué fortaleza ante cualquier problema o dificultad nos da la fe en su presencia! Así comprendo cada vez mejor la experiencia de San Pablo, quien decía que nada le podía separar del amor de Cristo.

Ojalá pudiéramos transmitir a los hombres de hoy esta experiencia, no con palabras, sino con el testimonio de nuestra vida.  El testimonio hiere las conciencias adormilada de los hombres que yacen indiferentes ante la gran responsabilidad de vivir y dar sentido a su vida.  Nuestro sentido cristiano de la vida debe ser la llama que encienda el amor entre los hombres que se alimentan de odios azuzados por ideologías y filosofías extremistas.  La vivencia de un Evangelio sin barreras y sin interpretaciones personales debe convertirse en la luz que ilumine este mundo que camina en las tinieblas.