¿Cómo elegir el seminario o la congregación religiosa?

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¿Cómo elegir el seminario o la congregación religiosa?

Bernardo pregunta:

Hola P. Ricardo. Aunque aún no he terminado la universidad, me he dado cuenta que Cristo me invita a ser sacerdote. No sé si deba ser diocesano o entrar con los franciscanos, los jesuitas o los legionarios, pues me siento identificado con aspectos de cada uno de ellos. Cuando he hablado con mi párroco, él me ha prevenido diciendo que hay seminarios que no me convienen, que podría perder la fe. A mí eso me parece absurdo y contradictorio, pero, ¿qué criterios me puede dar para elegir bien el seminario o la orden religiosa a la que debería ingresar y hacer la voluntad de Dios?

Estimado Bernardo,

Agradece mucho a Dios la claridad con la que te permite ver tu vocación sacerdotal y la generosidad con la que te permite afrontarla. Haces muy bien al pedir consejo a un sacerdote, como has hecho, pues en el proceso de discernimiento vocacional la ayuda de alguien que esté debidamente preparado y no quiera otra cosa que tu bien es muy importante.

Aunque parezca contradictorio e incluso increíble, tenemos que reconocer con mucho dolor que sí se ha dado el caso en la Iglesia de seminarios y centros de formación en los que la doctrina que se enseñaba y la disciplina que se practicaba en ellos no estaba en plena sintonía con el sentir de la Iglesia. Supongo que tu párroco quería ponerte en guardia para que puedas discernir. Evidentemente no juzgamos nunca a las personas, pero sí podemos ver los peligros y asechanzas que se pueden presentar para nuestra fe y nuestro seguimiento de Cristo para sortearlos airosamente o evitarlos.

Para poder elegir bien, te recomiendo que te pongas en contacto con el encargado de vocaciones de tu diócesis o del seminario al que te interesaría ingresar. Hay que hacer lo mismo para conocer la vida de las órdenes religiosas que te interesan. Es importante conocer de primera mano, y no vivir sólo de lo que te dicen... aquí se aplica lo que Cristo nos dijo de "venid y veréis". Si quieres ver claro, hay que visitar el seminario.

Te ofrezco algunos criterios que me parecen interesantes para cuando estés de visita y que te pueden ayudar a descubrir cuál es el camino que Dios quiere para ti.

En primer lugar, analiza el papel que juega la Eucaristía en la vida del seminario o de la congregación... cómo se celebra la liturgia, si el Sagrario es el centro de la vida comunitaria, si se le visita frecuentemente, etc.

Otro aspecto importante es la fidelidad y amor al Papa y a los obispos, que se traduce sobre todo en una adhesión cordial a sus enseñanzas y en la obediencia a sus mandatos. Aquí, quizás esté uno de los puntos más delicados. Si en ese seminario, por algún motivo cualquiera, se enseñaran cosas contrarias a lo que está en el Catecismo de la Iglesia Católica y a la tradición de la Iglesia, sea en el campo doctrinal o moral, habría que pensarlo dos veces antes de ingresar ahí.

Un aspecto más es la disciplina con la que se vive en el seminario. Evidentemente no debe tratarse de una disciplina que viene impuesta por miedo, con amenazas, etc. sino que es algo que brota por convicción personal: los seminaristas están ahí porque quiere, y hacen las cosas porque quieren ser santos sacerdotes. Y se cultiva un ambiente que favorezca este deseo de ser santos, apóstoles celosos de Cristo.

También conviene analizar el ambiente de caridad con el que se vive. El seminario o la comunidad será como tu familia, que te sostiene en los momentos de dificultad, que te apoya con su oración, etc. Aunque todos tienen muchos defectos (somos hombres, no ángeles), todos se apoyan y sobrellevan --o lo intentan-- los defectos de los demás.

Un aspecto más es el papel que se da a la Virgen María. Cuando Ella reina, es amada y se le imita en una comunidad, seminario o en una casa religiosa, dificilmente habrá un mal espíritu.

Habla con los seminaristas, conócelos... y así descubrirás si es tu lugar en la Iglesia. Recuerda, no debes juzgar a las personas, sino amarlas como Cristo nos enseña, pero sí discernir si es lo que más te conviene para tu alma.

Para ello, no dejes de hablar y aconsejarte por un sacerdote de tu confianza y sobre todo, de orar mucho y pedirle luz al Espíritu Santo.

El criterio, en definitiva, es cuál es el lugar en el que podrás ser mejor sacerdote, más santo, más apóstol.

Cuenta con mis oraciones.